Cartelería digital para
franquicias y cadenas
Gestiona las pantallas de todas tus sedes desde un solo panel. Misma imagen de marca en todos los locales. Contenido centralizado o personalizado por sede.
14 días de prueba · Sin permanencia · Soporte dedicado
1 panel · todas las sedes
Todo lo que tu cadena
necesita en pantalla
Control centralizado con flexibilidad local.
Contenido corporativo centralizado
Desde la central publicas promociones y campanas a todas las sedes a la vez. Un clic, todas las pantallas actualizadas.
Contenido personalizado por sede
Cada local puede tener su propio menú del dia, eventos y precios sin perder la imagen corporativa.
Programación automatica
Define horarios diferentes para cada sede según su zona horaria y horario de apertura.
Anade sedes sin complicaciones
Nueva sede: conectas la TV, introduces el PIN y en 5 minutos esta en el panel.
Network y Enterprise
para escala real
El plan Network (199€/mes) cubre hasta 50 pantallas en multiples sedes. Para cadenas más grandes, Enterprise ofrece precio negociado y SLA garantizado.
Más de 50 pantallas? Contacta con nosotros para una propuesta personalizada.
Cómo se organiza
una red en Digisini
Una franquicia necesita marca única y realidad local a la vez. Digisini gobierna la red desde un panel sin quitarle autonomía a cada sede.
Contenido corporativo central
Desde la central publicas una promoción o una campaña a todas las sedes a la vez, de un clic. La imagen de marca se mantiene idéntica en toda la red sin depender de que cada local la monte bien por su cuenta.
Autonomía por sede
Cada local puede tener su propio menú del día, sus eventos y sus precios sin salirse de la línea corporativa. La central pone el marco; el franquiciado ajusta lo que solo él sabe de su zona.
Roles y permisos
Das acceso al gestor de cada local a su pantalla, sin que pueda tocar las demás. La central mantiene el control de la marca y el franquiciado gestiona su día a día, sin que nadie sea el cuello de botella de toda la red.
Alta de sede exprés
Una sede nueva se conecta en cinco minutos: enchufas la TV, introduces el PIN y ya está en el panel. Sin técnico ni instalación en cada apertura, que es justo lo que necesita una red que crece rápido.
Marca única arriba,
autonomía local abajo
El eterno pulso de una cadena es consistencia frente a autonomía. Una red bien montada da las dos, y crece sin fricción en cada apertura.
La central impone marca sin microgestionar. Una promoción nacional llega idéntica a las cien sedes de un clic, sin esperar a que cada local la monte —bien o mal— por su cuenta. La imagen de marca deja de depender del criterio de cada franquiciado, que es donde una cadena se desdibuja. Consistencia real, sin perseguir a nadie.
El local ajusta lo que solo él conoce. El menú del día, el evento del barrio, el precio de su zona: cosas que la central no puede saber y que el franquiciado sí. Darle esa autonomía dentro del marco corporativo —con su propio acceso a su pantalla— hace que el sistema funcione en la práctica, en vez de ser una imposición desde arriba que el local termina saltándose.
Crecer no puede costar una visita técnica por sede. Una red que abre locales rápido no puede permitirse un instalador en cada apertura. Que una sede nueva entre en el panel con enchufar la TV y meter un PIN —cinco minutos, sin técnico— es lo que hace que el sistema escale al ritmo de la franquicia y no al revés.
Con franqueza: no somos un ERP ni un software de gestión de franquicia. No llevamos ventas, stock ni facturación de la red; Digisini es la capa de pantalla que gobierna el contenido de todas las sedes desde un panel, con marca central y autonomía local. La gestión del negocio sigue en tu sistema.
La campaña nacional empieza el lunes
en toda la red menos en tres locales
En una red con cuarenta dueños distintos, lo que se incumple casi nunca se incumple a propósito.
El local que no la puso no se negó: no se enteró. El correo llegó a una dirección que nadie abre desde que se fue la encargada anterior, o llegó un jueves a alguien que libraba hasta el martes. La central lo cuenta como una desviación de marca y en el local lo viven como un reproche injusto — y las dos cosas son verdad a la vez, porque el problema no estaba en la voluntad de nadie: estaba en el reparto.
Y no se descubre hasta mucho después, cuando ya no sirve de nada. El cartel viejo se ve en la foto que sube un cliente, o en la visita del supervisor tres semanas más tarde. Para entonces la campaña ha terminado, y lo peor no es el cartel: es que la comparación de ventas por local de ese mes ya no vale, porque tres de ellos no estaban vendiendo lo mismo que los demás.
Lo que cambia el problema es que poner la campaña deje de ser una tarea. Cuando lo común baja solo a toda la red y lo que cada local decide es únicamente lo suyo —el horario, la oferta de su calle, quién atiende hoy—, cumplir pasa a ser el estado por defecto en vez de un encargo que alguien tiene que acordarse de hacer. Y la visita del supervisor se libera para lo que de verdad necesita unos ojos delante.
Con franqueza: esto no arregla una red en la que la central y los franquiciados no se hablan. Quita de en medio el problema mecánico —que lo común llegue a los cuarenta el mismo lunes— para que la conversación que quede sea la de verdad.
Preguntas sobre
gestión multi-sede
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