Tu sala de espera,
en pantalla
La recepcionista del Dr. González cambia el turno en pantalla desde el móvil mientras el paciente se sienta. Tu TV de sala de espera muestra el turno actual, info de tratamientos y consejos de salud — sin técnico, sin instaladores, en 5 minutos.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Cumple RGPD
SALA 3 · Dr. García
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Templates listos para clínica dental, médica, veterinaria y centro estético.
Turnos en tiempo real
TURNO 142 · SALA 3 · Dr. García. La recepcionista cambia el turno desde el móvil, la TV se actualiza en 2-3 segundos. Sin nombres si tu protocolo RGPD lo exige.
Info de tratamientos
Limpieza dental, blanqueamiento, ortodoncia invisible, revisión anual. Precios, duración y qué incluye cada uno. El paciente llega a la consulta ya informado.
Consejos de salud y prevención
Higiene oral diaria, técnica de cepillado, lavado de manos, recordatorios de revisión anual. Reduce la percepción del tiempo de espera hasta un 35 % con contenido útil.
Horarios y urgencias
Horario de consulta, cita previa, número de urgencias 24 h, días festivos cerrados, próximas vacaciones. El paciente no tiene que preguntar en recepción.
El plan que necesita
tu clínica
Clínica con 1 sala de espera: Starter 9€/mes. Recepción + sala de espera + 1 consulta: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Clínica multidisciplinar con varias salas: Business 59€/mes. Cadena multisede: Network 199€/mes. Todos los planes con 14 días de prueba sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Qué puede salir en pantalla
y qué no sale nunca
La primera pregunta de toda consulta. La respuesta corta: en la pantalla hay un número, no un nombre.
Número en vez de nombre. El aviso aparece como NÚMERO 142 · CONSULTA 3. Sin nombre, sin apellidos, sin fecha de nacimiento. El paciente recibe su número al registrarse en recepción, como el turno en la panadería. Quien está en la sala de espera no ve ningún dato de los demás.
No vemos datos de pacientes. Digisini no trata datos de salud porque no los recibe. Tú subes imágenes, vídeos y textos, y la pantalla los muestra. El número de turno lo teclea tu auxiliar desde el móvil. No hay conexión con la historia clínica, ni importación de listas de citas, ni cámara.
Servidores en la UE. Los contenidos y la cuenta están en servidores dentro de la Unión Europea. El detalle está en la política de privacidad, incluidos los proveedores usados.
Con franqueza: no somos asesoría legal. Si tu consulta necesita un contrato de encargado de tratamiento para una pantalla en la sala de espera depende de lo que muestres. Si solo enseñas números y consejos de salud generales, por lo general no se tratan datos personales. En la duda, pregunta a tu delegado de protección de datos antes de empezar.

Turnos, kiosco, software de gestión:
qué se puede y qué no
Para que no pruebes 14 días y al final descubras que hacíamos otra cosa.
Llamada de turno en la sala — sí
El número cambia en menos de cinco segundos, tecleado desde el móvil o desde el ordenador de recepción. De fondo corre tu lista: tratamientos, horarios, avisos de vacunación, normas de conducta. Sin aparato extra junto al televisor.
Kiosco con auto-registro — no
Un terminal táctil donde el paciente lee su tarjeta sanitaria y se registra solo es otra cosa. Eso no lo hacemos. Si buscas eso, necesitas un terminal de admisión de tu proveedor de software clínico, no cartelería digital.
Conexión con tu software clínico — no
No leemos citas de tu programa de gestión. El número de turno se pone a mano. En la práctica son dos segundos por paciente y nadie mantiene una segunda base de datos. Si necesitas acoplamiento automático, no somos la opción — y lo decimos ahora, no tras la prueba.
Varias salas y sedes — sí
Cada sala es una pantalla con su propia lista. Dos salas de espera entran en el plan Pro (19 € al mes, hasta tres pantallas). Un centro con varias sedes lo gestiona todo desde un panel, con cambios globales o por consulta.
El consentimiento informado
no se firma bien cinco minutos antes
La ley que regula la autonomía del paciente pide que la información se dé con antelación suficiente para poder decidir. En la práctica se da en el pasillo, de pie, con el paciente ya cambiado y la siguiente cita esperando. El papel se firma igual, pero lo que se ha protegido ahí es el trámite, no la decisión — y esa diferencia se nota justo el día en que algo no sale como se esperaba.
Y el sitio donde esa antelación existe de verdad está a tres metros: la sala. El paciente lleva ahí entre diez y veinte minutos, sentado, sin nada que hacer y pensando exactamente en lo que le van a hacer. Es el único momento del circuito en el que tiene tiempo y atención a la vez. Lo que se explique ahí —en qué consiste el procedimiento, cuánto dura, qué se nota, qué pasa después, cuándo hay que llamar— no sustituye a la conversación con el profesional: hace que esa conversación empiece en el minuto tres en vez de en el minuto cero.
Y quien más lo agradece no es el paciente informado: es el que no se atreve a preguntar. En una consulta hay gente que asiente para no parecer torpe, que no quiere hacer perder tiempo, o que no tiene el vocabulario. A esa persona una pantalla le da lo que no puede pedir: leerlo dos veces, sin testigos, sin tener que reconocer que no lo ha entendido. Es la misma razón por la que funcionan las normas de la sala escritas en vez de dichas.
Con dos límites que conviene tener claros antes de montarlo. El primero: esto es información general sobre procedimientos, nunca información sobre un paciente concreto — la pantalla sigue diciendo un número y no un nombre, y eso no cambia porque el contenido sea clínico. El segundo: lo que se explique tiene que coincidir con lo que luego dice el consentimiento por escrito. Dos versiones distintas de lo mismo, una en la pared y otra en el papel, es peor que no tener la de la pared.
Y hay un efecto secundario que se nota en la agenda desde la primera semana. Buena parte de las llamadas de la tarde siguiente —«¿es normal esto?», «¿puedo ducharme?», «¿cuándo me quito esto?»— son preguntas de postoperatorio que nadie llegó a explicar porque no había momento. Contestadas en la sala, antes, dejan de entrar por teléfono después. Es la misma cantidad de información dicha una vez a cincuenta personas en lugar de cincuenta veces a una.
Con franqueza: nosotros mostramos lo que subes y no somos historia clínica ni redactamos consentimientos. Qué información hay que dar, en qué plazo y en qué forma lo resuelven la normativa sanitaria y tu asesoría — aquí lo único que sostenemos es que esa antelación que la norma pide ya está ocurriendo en tu sala de espera, y que ahora mismo se está desaprovechando.
Dudas comunes
de directores de clínica
Tu primera pantalla,
encendida esta tarde.
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