Cartelería digital
para tu sector
Cada oficio comunica distinto. Elige tu sector y verás las plantillas, los horarios y los flujos que ya vienen preparados.
Hostelería y restauración10
Comercio y retail22
- Boutiques de lujo
- Centros Comerciales
- Electrodomésticos
- Ferreterías
- Floristerías
- Joyerías
- Jugueterías
- Librerías
- Retail
- Supermercados
- Tiendas de bicicletas
- Tiendas de cannabis y CBD
- Tiendas de conveniencia
- Tiendas de electrónica
- Tiendas de mascotas
- Tiendas de muebles
- Tiendas de ropa
- Tiendas de segunda mano
- Tiendas de telefonía
- Tiendas de vapeo
- Zapaterías
- Ópticas
Salud10
Belleza y bienestar7
Deporte y fitness5
Servicios profesionales11
Automoción4
Sector público y servicios4
¿Y si tu negocio
encaja en dos de estos?
Pasa constantemente: una panadería que también es cafetería, una farmacia que vende cosmética, un taller que atiende en mostrador. La lista está por oficio, pero la elección no se hace por el nombre del oficio.
Se hace por lo que tiene que conseguir la pantalla, que casi siempre es una de estas tres cosas y casi nunca dos a la vez:
- Que entren. La pantalla mira a la calle y compite con el escaparate de al lado. Manda el titular grande y el precio; el detalle sobra porque nadie lo lee andando.
- Que decidan. Ya están dentro y tienen que elegir algo. Aquí sí cabe el detalle, el alérgeno, la comparación entre dos opciones. Es la pantalla que más trabajo da y la que más vende.
- Que esperen mejor. Sala de espera, cola de caja, taller. La pantalla no vende: entretiene y, sobre todo, dice cuánto falta. Es la que menos se cambia y la que más se agradece.
Si tu panadería tiene una pantalla en la puerta, es la primera; si tiene una sobre el mostrador con las tartas encargadas, es la segunda. La página de «panaderías» y la de «cafeterías» te van a dar plantillas parecidas, y la diferencia que importa está en cuál de las tres funciones estás montando.
Elijas la que elijas, no te encierra en nada: las plantillas de cualquier sector se pueden usar en cualquier cuenta, y se cambian cuando quieras. La página del sector es un punto de partida con el trabajo hecho, no una categoría en la que quedes clasificado.
Hay negocios en esta lista
para los que una pantalla no va a cambiar nada
No es una cuestión de tamaño ni de presupuesto, y por eso conviene decirlo aquí y no en letra pequeña: hay tres situaciones en las que esto no rinde, y las tres se reconocen en un minuto sin gastar un euro.
Las tres:
- Cuando toda la clientela viene con cita previa. Un despacho, una consulta con agenda cerrada, un taller que trabaja por encargo. Nadie pasa por delante decidiendo, y lo que hay que comunicar se comunica al dar la cita.
- Cuando no hay nada que cambie. Si el precio, el horario y el servicio son los mismos que hace tres años, un rótulo bien hecho lo dice igual, no se apaga y no cuesta cuota.
- Cuando el local no tiene paso ni espera. Ni gente por delante ni gente dentro esperando. Sin una de las dos cosas no hay nadie a quien mostrarle nada, y ninguna cantidad de contenido lo arregla.
Hay un cuarto caso que se parece a estos y no lo es, y conviene distinguirlo: el negocio con poco paso pero con espera larga. Una sala de espera con cinco personas veinte minutos es un público mejor que una calle con doscientos que pasan de largo — y esos negocios suelen creer que no les toca porque miran a la calle.
Para todo lo demás, la pregunta que ordena la lista de sectores no es «¿en cuál encajo?» sino «¿qué cambia en mi negocio de una semana a otra?». Si la respuesta es algo concreto, la página de tu sector te sirve. Si es «nada», te acaba de ahorrar la lectura entera.
Antes de buscar tu sector, responde a eso en voz alta. Es la única pregunta de toda esta sección que decide, y no está en ninguna de las páginas de abajo.
Tú tienes una panadería
y media clientela viene buscando dónde desayunar
El epígrafe con el que estás dado de alta y la palabra con la que la gente te busca casi nunca coinciden. Elegir en esta lista por el epígrafe es lo natural, y también es la razón por la que muchas pantallas hablan un idioma que su propia clientela no usa.
Los desajustes se repiten y son fáciles de reconocer:
- El negocio que es dos cosas. Panadería que es cafetería, óptica que es audiología, floristería que hace eventos. La segunda suele dar más margen y ser la que nadie sabe que existe.
- La palabra técnica contra la palabra de la calle. «Ortopodología» y «me duele el pie» no se buscan igual, y el escaparate suele estar escrito con la primera.
- El momento en lugar del producto. Mucha gente no busca «restaurante», busca «comer rápido cerca». Es la misma persona y no es la misma frase.
Lo que esto cambia en la pantalla es concreto: encabeza con lo que la gente viene a resolver y deja el nombre del oficio debajo. No es marketing, es literalmente usar las palabras que usa quien pasa por delante — y son gratis, porque ya las dice en el mostrador todos los días.
Hay una comprobación que sale barata y suele sorprender: escucha cómo te describen tus propios clientes cuando hablan entre ellos. Casi nunca dicen el nombre del sector. Dicen «los del pan bueno», «el que abre los domingos», «la que atiende sin cita». Esa frase es la que conviene tener escrita.
Elige en esta lista la página del oficio que ejerces, pero escribe la pantalla con las palabras del cliente. Son dos cosas distintas y solo una de ellas la lee alguien de fuera.