Cartelería digital para
hostelería y restauración
Tu camarero saca una caña en la barra mientras la pantalla detrás del bar ya muestra el menú del mediodía. A las 18 h las cañas pasan solas a 2 € de happy hour. Si se acaba la merluza, la quitas con un clic desde el móvil entre dos servicios.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · 5 min para configurar
Primero · Segundo · Postre · Bebida · Café
Lo que puedes hacer
desde la primera noche de servicio
Pensado para un servicio de las 22 h con el teléfono sonando y 3 comandas en marcha.
Menú del día en tiempo real
Cambias precio, plato del día o alérgeno desde el móvil en segundos. Si se acaba la merluza a las 22 h, la ocultas y desaparece de la pantalla en 5 segundos. Sin reimprimir nada.
Happy hour automática
Programas una vez: cañas a 2 € de 18 a 20 h de lunes a jueves, 2×1 cócteles los martes. La pantalla bascula sola a la hora exacta, vuelve sola al cerrar la franja.
Eventos, reservas y temporada
Anuncia cena de Nochevieja, concierto del sábado, menú de Navidad o paella de los jueves con semanas de antelación. Sin imprimir cartelitos y pegarlos por el local.
Servicios y horarios en hoteles
Pantallas en lobby con desayuno 7-10 h, spa 10-22 h, checkout 12 h. Cambias el horario de Navidad en 30 segundos y se aplica en todos los hoteles de la cadena a la vez.
La mayoría de los bares
empieza con el plan Pro
El plan Pro (19 €/mes) cubre 3 pantallas: típicamente sala, barra y terraza. Sin marca de agua. Si solo tienes barra, Starter (9 €/mes) basta. 14 días de prueba gratis en todos los planes de pago. Plan Free permanente con 1 pantalla si prefieres probar sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
¿Cuánto cuesta de verdad
la cartelería digital en hostelería?
La mayoría de proveedores dice el precio mensual y calla el resto. Aquí está todo, también el hardware que compras tú.
| Concepto | Digisini | Proveedor clásico |
|---|---|---|
| Software al mes | 9 € (Starter) a 19 € (Pro, 3 pantallas) | 25–60 € por pantalla |
| Reproductor | Chromecast desde 39 €, Fire Stick desde 45 € — una vez | Caja propietaria, 150–400 € |
| Pantalla | Tu tele actual, o una de 43" desde 250 € | Display comercial desde 700 € |
| Instalador | 0 € — enchufas el reproductor y escaneas un PIN | 200–500 € de desplazamiento y montaje |
| Permanencia | Ninguna. Cancelas cada mes | 24 a 36 meses |
Un bar con barra y terraza arranca de forma realista en unos 330 € el primer año (plan Pro más dos Chromecast), si ya tienes dos teles colgadas. Con el proveedor clásico, el mismo montaje son 1.500 € para arriba, repartidos en 36 meses de contrato.
El consumo apenas cuenta: una tele de 43" tira de 60 a 90 W. A diez horas al día son unos 4 € al mes.

¿Qué pantalla
va en cada zona?
El fallo más común es una tele demasiado oscura en el escaparate. El segundo, demasiado texto.
Barra y mostrador
De 32" a 43", horizontal. Carta del día, bebidas, happy hour. El cliente lee sentado a dos o tres metros: cuerpo de letra desde 24 pt, seis líneas por pantalla como mucho.
Entrada y escaparate
De 43" a 55", vertical, y sobre todo brillante. Una tele normal de 300 nits desaparece al sol del mediodía. Para el escaparate necesitas 700 nits o más, o a plena luz solo verás tu reflejo.
Terraza
Solo con carcasa de exterior o bajo techo. Una tele de interior no aguanta la lluvia y por encima de 35 °C entra en modo protección. Más barato: orientar la pantalla hacia dentro, visible por el cristal.
Cocina y personal
Con 24" basta. Turnos, alérgenos, objetivos del día. Nada de marketing: aquí manda la legibilidad a un metro, con texto en negrita sobre fondo oscuro para que de noche no deslumbre.
Las cuatro funcionan con la misma cuenta. El plan Pro cubre tres pantallas; a partir de la cuarta, Business.
El camarero que entró el martes
no sabe lo que lleva el arroz
En hostelería la plantilla cambia más que en casi ningún otro sector, y con cada cambio se va información que solo estaba en la cabeza de alguien. Lo que queda escrito en algún sitio sobrevive a la rotación; lo que se explicaba de palabra, no.
Lo que hay hoy y lo que se ha acabado
La pregunta que más veces al día contesta un camarero nuevo es también la que peor contesta: si queda el plato del día, si el arroz lleva marisco, hasta qué hora hay cocina. Cuando la respuesta está en una pantalla que el equipo ve desde la barra, deja de depender de que alguien se lo haya contado en el cambio de turno. No es una pantalla para el cliente: es la que evita que un cliente reciba tres respuestas distintas en la misma mesa, que es lo que de verdad acaba en una reseña.
La mañana existe y casi nadie la trabaja
Entre el desayuno y la comida hay tres horas en las que el local está abierto, hay poca gente y no se comunica nada. Es la franja donde un cartel bien puesto cambia el ticket sin quitar sitio a nadie: la tapa con la caña, la merienda, la oferta para llevar. No compite con el servicio de mediodía porque ocurre antes, y es la única franja del día en la que quien entra no tiene prisa. Programarla es cuestión de una tarde y luego se repite sola cada día.
Fuera decide quien todavía no ha entrado
Hay dos datos que se buscan en la acera y que casi nunca están: hasta qué hora hay cocina y qué día se cierra. Quien llega a las nueve y cuarto y descubre que se acabó hace quince minutos se va con mala impresión — y era alguien dispuesto a entrar. Dos líneas en el escaparate no cuestan nada, le ahorran al equipo la explicación y eliminan una categoría entera de reseñas negativas, que es más de lo que consigue cualquier foto de plato.
La terraza es media temporada distinta
En cuanto abre la terraza, buena parte del consumo se va fuera, y ahí la pantalla de dentro no la ve nadie mientras el móvil al sol tampoco se lee. Lo que funciona es lo contrario de lo intuitivo: desde fuera se mira hacia dentro, así que la pantalla interior tiene que estar pensada sabiendo que la mitad de los clientes no la ve. Y cuando la temporada termina, todo se invierte — la misma pantalla, otra función, dos cambios al año.
El sitio donde encontrar camarero
pasa por delante todos los días
En hostelería el cuello de botella casi nunca es la clientela: es quién sirve. Y la superficie que ya tienes puesta para vender está apuntando, sin coste añadido, a la única gente que puede venir andando a trabajar.
Quien pasa por delante ya está en el sector
Un portal de empleo te enseña a toda la provincia; el escaparate te enseña al que sale de turno tres calles más allá, al estudiante del barrio y al que acaba de dejar el local de enfrente. La distancia es la razón por la que la mitad de los candidatos dice que no, y es exactamente lo que un cristal filtra sin que tengas que hacer nada. No sustituye al portal: llega antes, y llega a quien ya sabe cómo funciona un servicio de sábado noche.
Lo que decide no es el puesto, es el horario
«Se necesita camarero» no lo contesta nadie que valga, porque no dice nada de lo único que se pregunta la persona que lo lee. Turno partido o seguido, qué día se libra, y si el contrato es fijo: esas tres líneas filtran mejor que media hora de entrevista y ahorran las visitas que no iban a ninguna parte. Escribirlas cuesta una vez, y quien se presenta después de leerlas ya ha aceptado la parte que suele romper el acuerdo al final.
El momento importa más que el texto
Aquí es donde una pantalla hace algo que un cartel pegado no puede. A las cinco de la tarde y a partir de medianoche, quien pasa por tu puerta es gente del oficio terminando o empezando; a las dos, es tu cliente. La oferta puede aparecer solo en esas dos franjas y dejar el resto del día para lo que vendes, en lugar de ocupar el cristal veinticuatro horas diluyendo las dos cosas. Es el mismo criterio con el que ya programas el menú del día, aplicado a otra cosa.
Y quítalo el día que se cubra
Un «buscamos camarero» que lleva cuatro meses puesto dice algo peor que no decir nada: que nadie quiere trabajar ahí, o que en ese local no se actualiza nunca nada. Es la misma señal que un cartel de una promoción de Navidad en marzo, y la lee todo el que pasa, no solo quien busca trabajo. En papel se queda porque quitarlo es una tarea; en una pantalla son diez segundos, y el hueco vuelve solo a lo que estaba haciendo antes.
Lo que más nos
preguntan
Tu próximo servicio ya con la pantalla actualizada.
Primera pantalla gratis. Sin tarjeta. Configurado mientras llega el siguiente turno.
Empezar gratis14 días de prueba en planes de pago · Cancela cuando quieras
Llévate el botón en tu email
Te mandamos el link de 1 clic para crear tu cuenta cuando quieras. Sin password, sin tarjeta, sin compromiso. Tu primera pantalla GRATIS para siempre.
Sin spam. Te llega el link y ya — tú decides cuándo entras.