Saltar al contenido
Hub país: Paraguay — todas las ciudades cubiertas

Cartelería digital
en Paraguay

Cobertura Paraguay: Asunción (capital). Bilingüe ES/Guaraní + maquila electrónica. Conversión EUR/PYG.

Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta de crédito

DIGISINI

Cartelería digital en la nube

Actualizado desde el celular

Negocios que ya gestionan sus pantallas con Digisini

200+
Pantallas activas
50+
Negocios registrados
5 min
De cero a primera pantalla
99,9%
Uptime de la plataforma

Dónde estamos
en Paraguay

🌳

Asunción

Centro y comercio de barrio: el mediodía concentra casi todo el movimiento del día. Ver ciudad →

Empieza con
el plan Starter

Plan Starter (9€/mes): 1 pantalla. Network: multi-sede para grupos en Paraguay. 14 días gratis.

Probar gratis 14 días

Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes

El plan va en euros,
el vuelto en guaraníes

Dos cosas antes de empezar: qué te va a aparecer en el resumen de la tarjeta y por qué aquí una pantalla se amortiza más rápido que en otros sitios.

Qué te cobra el banco

Facturamos en euros y tu banco convierte a guaraníes aplicando su tipo de cambio y su comisión por compra en el exterior. Es la parte que no controlamos y conviene preguntarla antes. Lo que sí controlamos: nueve euros al mes la primera pantalla, sin permanencia, y una versión gratuita permanente con marca de agua si quieres probar sin pagar nada.

El comercio de frontera cambia los precios seguido

En Ciudad del Este el precio se mueve con el cambio y con el flujo de compradores de fuera, y ahí un cartel impreso nace viejo. Es el caso donde una pantalla se paga sola: cambias la cifra desde el celular y no queda ninguna versión antigua pegada en la vidriera. En Asunción el ritmo es otro y pesa más el horario y el menú del mediodía.

No vendemos hardware ni lo importamos: el aparato lo consigues acá y queda tuyo. Y no hay oficina en el país, el soporte es escrito y responde en horario europeo.

El guaraní no compite con el castellano
en tu escaparate hacen cosas distintas

Aquí casi todo el mundo maneja los dos idiomas, así que el problema nunca fue entenderse. El problema es que un escaparate escrito entero en uno de los dos suena a una cosa, y entero en el otro suena a otra — y la mayoría de los comercios eligen uno sin darse cuenta de que estaban eligiendo un tono.

Lo que funciona no es duplicarlo todo, que reduce el cuerpo de letra a la mitad y no aporta nada donde todos entienden ambos. Lo que funciona es repartir por función:

  • El saludo y lo que quiere sonar cercano, en guaraní. Una línea basta y hace un trabajo que en castellano no hace: dice que el negocio es de aquí y que quien atiende es del barrio.
  • El precio, el horario y las condiciones, en castellano y en cifras. Es lo que la gente compara y lo que no admite ambigüedad. Nadie quiere interpretar una condición de pago.
  • Lo demás, alternando. Una pantalla cambia; no tiene que decirlo todo a la vez. Es la diferencia práctica con un cartel impreso, que obliga a decidir de una vez y para siempre.

Este reparto tiene una ventaja que se ve en la caja: hace que el mismo escaparate sirva para el cliente del barrio y para el que viene de otra ciudad, sin que ninguno de los dos sienta que la tienda no es para él. Es exactamente lo que un cartel impreso no puede hacer sin ocupar el doble de espacio.

Hay una situación local donde esto se vuelve muy concreto: el comercio de frontera. Allí conviven en la misma acera clientes del país, brasileños y argentinos, y la reacción típica es llenar el escaparate de tres idiomas. El resultado es letra pequeña y un cartel que no lee nadie. Repartir por franjas horarias según de dónde llega la gente a cada hora resuelve el mismo problema sin quitar ni un centímetro de tamaño.

Si solo vas a cambiar una cosa, cambia el saludo. Es la línea que menos espacio ocupa, la que más rápido se lee y la única de todo el escaparate que dice algo que la competencia no puede copiar sin sonar impostada.

Compites con lo que entra por otros canales
y contra ese precio no se gana — contra lo que ese precio no trae, sí

En un mercado donde parte de la mercadería llega por vías informales o desde el otro lado de la frontera, el comercio establecido compara mal en la etiqueta. Lo que no aparece en esa comparación es todo lo que pasa después de la compra, y es exactamente donde está la diferencia.

Lo que hay que decir, porque el cliente no lo asume solo:

  • Que hay garantía y de cuánto tiempo. No «garantía» a secas: los meses. Un número convierte una promesa en un dato comparable.
  • Dónde se repara. Aquí mismo o a dónde hay que llevarlo. Es la pregunta que decide en productos que se rompen, y casi nunca está contestada por escrito.
  • Y si hay repuestos. Para muchas cosas es más importante que el precio: un producto sin repuesto disponible es un gasto, no una compra.

Esto no funciona como argumento moral sino como cuenta: la diferencia de precio dividida entre los años que dura. Un cliente que paga un veinte por ciento más y tiene servicio durante tres años hizo un buen negocio, y es capaz de verlo si alguien se lo pone en números en vez de pedirle que confíe.

Hay un límite que conviene reconocer para no perder credibilidad: en productos baratos y desechables, el argumento no aplica. Ahí la comparación es solo de precio y pelearla es perder. La garantía vende donde hay algo que reparar — y decirlo solo en esos productos hace que se crea también.

Escribe los meses de garantía y dónde se repara al lado del precio de lo más caro que vendes. Es la información que la competencia informal no puede poner, y es gratis.

Lo que más nos
preguntan

No. Soporte por email en español, sin oficina local. Cloud SaaS — la ubicación física no afecta al servicio.
Empresa europea. Conversión a moneda local al tipo del día en facturación. Sin sustos cambiarios dentro del mes.
Sí, en las principales ciudades. Restauración, retail, oficinas y hotelería son los sectores con más adopción.
Sí. Cloud signage funciona con cualquier ISP. Solo necesita conexión a internet (5-50 Mbps suficiente).
Es justo donde más se nota. Editás el valor desde el celular y la pantalla queda actualizada en segundos, sin que sobreviva ninguna versión vieja en la vidriera. En comercio de frontera, donde el precio se mueve con el cambio, esa es la diferencia entre una cifra correcta y una que ya no lo es.

Empieza hoy.
Tus pantallas llevan demasiado tiempo apagadas.

Primera pantalla gratis para siempre. Sin tarjeta de crédito. Sin instaladores.

Empezar gratis

14 días de prueba en planes de pago · Cancela cuando quieras

¿LISTO O PENSÁNDOLO?

Llévate el botón en tu email

Te mandamos el link de 1 clic para crear tu cuenta cuando quieras. Sin password, sin tarjeta, sin compromiso. Tu primera pantalla GRATIS para siempre.

Sin spam. Te llega el link y ya — tú decides cuándo entras.

Sin hardware caroListo en 5 minutosLo gestionas desde el celularMulti-pantallaSoporte humanoPlan gratis para siempreSin instaladoresCancela cuando quieras