Cogen número con el móvil.
Tu tele los llama.
Tus clientes escanean el QR que sale en tu propia tele y tienen número al momento, sin máquina de tickets ni papel. En el móvil ven cuántos tienen delante y cuánto les queda, y cuando les toca el teléfono vibra y suena. La tele de la sala llama «A-014 → Caja 2», con un «ding-dong» y en voz alta, y en el resto de la pantalla sigue enseñando tus promociones. Quien no lleve móvil pide número en el mostrador y entra en la misma cola.
Incluido en todos los planes, también en el gratis · Sin tarjeta · Con o sin máquina de tickets
Siguientes: A-015 · A-016 · A-017 · y tu promo del día al lado
Sin máquina de tickets,
sin nadie de pie esperando
El número lo saca el teléfono del cliente, la espera la ve en su mano y la llamada sale en la tele que ya tienes, junto a tu publicidad.
El cliente escanea y tiene número
El QR de tu cola sale en la tele, junto al número que se está atendiendo. Quien lo escanea pulsa «Coger número» y ya está en la cola: sin descargar ninguna app, sin registrarse y sin dar ningún dato obligatorio. Si la cola se forma en la puerta o en el escaparate, donde la tele no se ve, «Imprimir cartel» te da el mismo QR en papel, con un código de siete letras debajo para quien no pueda escanear. Y a quien no lleva móvil le das número tú desde el mostrador.
El móvil le dice cuánto le queda
En su teléfono ve su número, cuántas personas tiene delante y una espera aproximada calculada con el ritmo real de tu mostrador en la última hora. Así puede salir a hacer un recado en vez de quedarse de pie. Cuando le toca, la pantalla se pone en verde, le dice a qué caja ir y el móvil vibra y suena, si tiene la página abierta.
Tu tele llama el turno
El número llamado sale en grande con su mostrador, debajo los próximos —hasta 30— y los que ya pasaron, por si alguien llega tarde. Cada llamada suena con un «ding-dong», hace parpadear el número y la tele lo dice en voz alta: «Turno A 14, Caja 2». Con varias cajas atendiendo la misma cola, la tele enseña el último en grande y los demás mostradores debajo: nadie pierde su número porque otra caja llamó un segundo después.
Y el resto de la pantalla vende
Con «Mostrar en una pantalla» eliges la tele y cómo: «Franja lateral» o «Franja inferior» con tus promociones en el resto, o «Pantalla entera» en la tele del mostrador. Lo que en un sistema de turnos clásico es un fondo azul con un número, aquí es tu marca delante de alguien que está mirando la pantalla sí o sí.
Los turnos no se pagan aparte:
vienen en todos los planes
Colas, QR, llamador y espera estimada están en todos los planes, también en el gratuito, que es una pantalla con la marca de agua de Digisini. Lo que cambia entre planes es cuántas pantallas tienes: Starter 9€/mes una pantalla sin marca de agua, Pro 19€/mes hasta 3 pantallas, Business 59€/mes y Network 199€/mes para varios locales. 14 días de prueba en los planes de pago, sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
De cero a llamar el primer turno,
en cuatro pasos
No hay nada que instalar en el local aparte de la tele: el cliente usa su móvil y quien atiende, el suyo.
1 · Creas la cola y eliges su pantalla
En el panel, en Turnos, le pones un nombre y una letra: «Charcutería», C. Al crearla, el panel te pregunta en qué pantalla se ve y cómo —«Pantalla entera» para la tele del mostrador, «Franja lateral» o «Franja inferior» junto a tu publicidad— y te enseña una vista previa de cómo quedará. Los números salen como C-001, C-002… y se reinician solos cada mañana a las cinco. Vale cualquier tele que tenga navegador.
2 · En la pantalla sale el QR
La tele enseña el número que se atiende, los siguientes y el QR para coger número. El cliente lo escanea, pulsa «Coger número» y ve en su móvil cuántos tiene delante. Si activas «Pedir el nombre al coger número», puede dejar su nombre: es opcional, solo lo ve quien atiende y en la tele nunca sale.
3 · Llamas desde el móvil
Quien atiende abre «Llamar turnos» en su móvil, escribe su puesto una vez («Caja 2») y pulsa «Siguiente»: la tele lo enseña y lo dice en voz alta. Cada caja lleva su propio llamado, y el móvil recuerda el puesto al día siguiente. Si alguien no estaba atento, «Repetir el aviso» lo vuelve a sonar y a decir.
4 · Si quieres, el cartel impreso
No hace falta, porque el QR ya está en la tele. Pero si la gente hace cola en la puerta o espera donde no ve la pantalla, «Imprimir cartel» te da el mismo QR en papel, con un código de siete letras debajo para quien no pueda escanear. Lo pegas en el mostrador, la puerta o el escaparate.
La cola deja de ser
gente de pie mirando un número
Un sistema de turnos no tiene por qué ser un aparato caro que solo reparte papelitos. Puede ordenar la sala, vaciarla y vender a la vez.
La máquina de tickets ya no hace falta. Un dispensador cuesta dinero, se queda sin rollo, se atasca y hay que ponerlo donde se vea. Con el QR el número lo saca el teléfono del cliente y el papel desaparece. Y si ya tienes máquina y tu clientela está hecha a su papelito, sigue valiendo: con «Añadir números de tickets de papel» metes los que va repartiendo y la tele los llama igual. Para quien no tiene móvil o no se apaña, quien atiende le da número desde el panel con un botón, en la misma cola y en el mismo orden.
La espera se hace fuera. Cuando el cliente lee «tienes 6 delante, unos 15 min», puede ir a por el pan o quedarse en el coche, y vuelve a tiempo porque el móvil le avisa. La sala se vacía, y la persona no siente que está perdiendo la mañana de pie.
Y quien sí está en la sala, mira tu pantalla. Está esperando su número, así que levanta la vista cada poco. El turno ocupa su franja y el resto es tuyo: la oferta de la semana, el servicio que nadie sabe que haces, el horario de agosto.
Número, no nombre: sin datos obligatorios. El número basta: no pedimos teléfono ni correo, ni hay que crearse una cuenta. Si quieres llamar a la gente por su nombre en el mostrador, activas «Pedir el nombre al coger número»: para el cliente es opcional, solo lo ve quien atiende y se borra al cerrar el turno. En la pantalla nunca sale un nombre, y no queda ninguna lista de clientes que proteger.
Con franqueza: no nos conectamos con dispensadores como Q-matic o Sipac ni leemos su número; si sigues con tu máquina, sus números los añade a mano quien atiende. Digisini no imprime tickets. El aviso del móvil llega con la página abierta (con el teléfono bloqueado, el navegador deja de mirar) y el iPhone no deja vibrar a una web. El QR de la tele solo lo escanea quien la ve, y en una franja muy pequeña, si no cabe entero, la tele no lo pinta: para la cola de la puerta, imprime el cartel. Que la tele suene y hable depende de su navegador: si bloquea el sonido, pide «Toca la pantalla para activar el sonido» y basta un toque o una tecla del mando, una vez; no lo hemos probado en todas las teles, y el número parpadea igual. Con la pantalla dividida, las programaciones por horas de esa tele dejan de salir; el panel te lo avisa. Y la espera estimada solo aparece cuando ya has llamado a unos cuantos: sin datos, preferimos no inventarnos una cifra.
Lleva cuarenta minutos sentado
y no está en ninguna pantalla
Un sistema de turnos ordena perfectamente a todo el que entró en él. El problema es siempre el que no entró.
Entró, no vio la máquina y se sentó. O la vio y pensó que era para otra cosa, o estaba detrás de la puerta al abrirla. Lleva cuarenta minutos esperando y no aparece en ningún sitio. Y cuando se descubre ya no hay manera limpia de colocarlo: quien va delante lleva menos tiempo esperando pero tiene número, y cualquier decisión que tomes en ese momento la va a ver toda la sala.
Ese fallo no lo comete quien te imaginas. Lo comete el que viene por primera vez, el que no lee con soltura, el que llega de otro país y el que ya no ve bien la pantallita de la máquina. Es decir, exactamente la gente a la que un turno numerado debería proteger más que a nadie. Un sistema mal señalizado no reparte mal al azar: reparte en contra de los mismos, todos los días.
Y no se arregla con un cartel más grande, sino poniéndolo donde ya se mira. La máquina o el cartel del QR están junto a la puerta, y todo el que entra en un sitio entra mirando al fondo, buscando a una persona a quien preguntar — nadie entra mirando a su derecha. Que la pantalla que sí mira el que ya está sentado diga que hace falta número, con el QR en la propia tele para cogerlo sin levantarse, recupera a esa persona a los dos minutos en vez de a los cuarenta.
Con franqueza: esto no lo resuelve del todo, y quien atiende va a seguir teniendo que arbitrar algún caso. Lo que cambia es cuántos llegan a esa situación, que es la parte que sí se puede bajar.
Dudas comunes
sobre gestión de colas
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