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Para farmacia, carnicería, panadería, banca, clínica, administración, taller…

Cogen número con el móvil.
Tu tele los llama.

Tus clientes escanean el QR que sale en tu propia tele y tienen número al momento, sin máquina de tickets ni papel. En el móvil ven cuántos tienen delante y cuánto les queda, y cuando les toca el teléfono vibra y suena. La tele de la sala llama «A-014 → Caja 2», con un «ding-dong» y en voz alta, y en el resto de la pantalla sigue enseñando tus promociones. Quien no lleve móvil pide número en el mostrador y entra en la misma cola.

Incluido en todos los planes, también en el gratis · Sin tarjeta · Con o sin máquina de tickets

A-014 → CAJA 2

Siguientes: A-015 · A-016 · A-017 · y tu promo del día al lado

Número cogido con el QR

Confianza de farmacias, sucursales bancarias, clínicas, oficinas y administración

200+
Pantallas activas
50+
Negocios registrados
5 min
De cero a primera pantalla
99,9%
Uptime de la plataforma

Sin máquina de tickets,
sin nadie de pie esperando

El número lo saca el teléfono del cliente, la espera la ve en su mano y la llamada sale en la tele que ya tienes, junto a tu publicidad.

01

El cliente escanea y tiene número

El QR de tu cola sale en la tele, junto al número que se está atendiendo. Quien lo escanea pulsa «Coger número» y ya está en la cola: sin descargar ninguna app, sin registrarse y sin dar ningún dato obligatorio. Si la cola se forma en la puerta o en el escaparate, donde la tele no se ve, «Imprimir cartel» te da el mismo QR en papel, con un código de siete letras debajo para quien no pueda escanear. Y a quien no lleva móvil le das número tú desde el mostrador.

02

El móvil le dice cuánto le queda

En su teléfono ve su número, cuántas personas tiene delante y una espera aproximada calculada con el ritmo real de tu mostrador en la última hora. Así puede salir a hacer un recado en vez de quedarse de pie. Cuando le toca, la pantalla se pone en verde, le dice a qué caja ir y el móvil vibra y suena, si tiene la página abierta.

03

Tu tele llama el turno

El número llamado sale en grande con su mostrador, debajo los próximos —hasta 30— y los que ya pasaron, por si alguien llega tarde. Cada llamada suena con un «ding-dong», hace parpadear el número y la tele lo dice en voz alta: «Turno A 14, Caja 2». Con varias cajas atendiendo la misma cola, la tele enseña el último en grande y los demás mostradores debajo: nadie pierde su número porque otra caja llamó un segundo después.

04

Y el resto de la pantalla vende

Con «Mostrar en una pantalla» eliges la tele y cómo: «Franja lateral» o «Franja inferior» con tus promociones en el resto, o «Pantalla entera» en la tele del mostrador. Lo que en un sistema de turnos clásico es un fondo azul con un número, aquí es tu marca delante de alguien que está mirando la pantalla sí o sí.

Los turnos no se pagan aparte:
vienen en todos los planes

Colas, QR, llamador y espera estimada están en todos los planes, también en el gratuito, que es una pantalla con la marca de agua de Digisini. Lo que cambia entre planes es cuántas pantallas tienes: Starter 9€/mes una pantalla sin marca de agua, Pro 19€/mes hasta 3 pantallas, Business 59€/mes y Network 199€/mes para varios locales. 14 días de prueba en los planes de pago, sin tarjeta.

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Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes

De cero a llamar el primer turno,
en cuatro pasos

No hay nada que instalar en el local aparte de la tele: el cliente usa su móvil y quien atiende, el suyo.

1 · Creas la cola y eliges su pantalla

En el panel, en Turnos, le pones un nombre y una letra: «Charcutería», C. Al crearla, el panel te pregunta en qué pantalla se ve y cómo —«Pantalla entera» para la tele del mostrador, «Franja lateral» o «Franja inferior» junto a tu publicidad— y te enseña una vista previa de cómo quedará. Los números salen como C-001, C-002… y se reinician solos cada mañana a las cinco. Vale cualquier tele que tenga navegador.

2 · En la pantalla sale el QR

La tele enseña el número que se atiende, los siguientes y el QR para coger número. El cliente lo escanea, pulsa «Coger número» y ve en su móvil cuántos tiene delante. Si activas «Pedir el nombre al coger número», puede dejar su nombre: es opcional, solo lo ve quien atiende y en la tele nunca sale.

3 · Llamas desde el móvil

Quien atiende abre «Llamar turnos» en su móvil, escribe su puesto una vez («Caja 2») y pulsa «Siguiente»: la tele lo enseña y lo dice en voz alta. Cada caja lleva su propio llamado, y el móvil recuerda el puesto al día siguiente. Si alguien no estaba atento, «Repetir el aviso» lo vuelve a sonar y a decir.

4 · Si quieres, el cartel impreso

No hace falta, porque el QR ya está en la tele. Pero si la gente hace cola en la puerta o espera donde no ve la pantalla, «Imprimir cartel» te da el mismo QR en papel, con un código de siete letras debajo para quien no pueda escanear. Lo pegas en el mostrador, la puerta o el escaparate.

La cola deja de ser
gente de pie mirando un número

Un sistema de turnos no tiene por qué ser un aparato caro que solo reparte papelitos. Puede ordenar la sala, vaciarla y vender a la vez.

La máquina de tickets ya no hace falta. Un dispensador cuesta dinero, se queda sin rollo, se atasca y hay que ponerlo donde se vea. Con el QR el número lo saca el teléfono del cliente y el papel desaparece. Y si ya tienes máquina y tu clientela está hecha a su papelito, sigue valiendo: con «Añadir números de tickets de papel» metes los que va repartiendo y la tele los llama igual. Para quien no tiene móvil o no se apaña, quien atiende le da número desde el panel con un botón, en la misma cola y en el mismo orden.

La espera se hace fuera. Cuando el cliente lee «tienes 6 delante, unos 15 min», puede ir a por el pan o quedarse en el coche, y vuelve a tiempo porque el móvil le avisa. La sala se vacía, y la persona no siente que está perdiendo la mañana de pie.

Y quien sí está en la sala, mira tu pantalla. Está esperando su número, así que levanta la vista cada poco. El turno ocupa su franja y el resto es tuyo: la oferta de la semana, el servicio que nadie sabe que haces, el horario de agosto.

Número, no nombre: sin datos obligatorios. El número basta: no pedimos teléfono ni correo, ni hay que crearse una cuenta. Si quieres llamar a la gente por su nombre en el mostrador, activas «Pedir el nombre al coger número»: para el cliente es opcional, solo lo ve quien atiende y se borra al cerrar el turno. En la pantalla nunca sale un nombre, y no queda ninguna lista de clientes que proteger.

Con franqueza: no nos conectamos con dispensadores como Q-matic o Sipac ni leemos su número; si sigues con tu máquina, sus números los añade a mano quien atiende. Digisini no imprime tickets. El aviso del móvil llega con la página abierta (con el teléfono bloqueado, el navegador deja de mirar) y el iPhone no deja vibrar a una web. El QR de la tele solo lo escanea quien la ve, y en una franja muy pequeña, si no cabe entero, la tele no lo pinta: para la cola de la puerta, imprime el cartel. Que la tele suene y hable depende de su navegador: si bloquea el sonido, pide «Toca la pantalla para activar el sonido» y basta un toque o una tecla del mando, una vez; no lo hemos probado en todas las teles, y el número parpadea igual. Con la pantalla dividida, las programaciones por horas de esa tele dejan de salir; el panel te lo avisa. Y la espera estimada solo aparece cuando ya has llamado a unos cuantos: sin datos, preferimos no inventarnos una cifra.

Lleva cuarenta minutos sentado
y no está en ninguna pantalla

Un sistema de turnos ordena perfectamente a todo el que entró en él. El problema es siempre el que no entró.

Entró, no vio la máquina y se sentó. O la vio y pensó que era para otra cosa, o estaba detrás de la puerta al abrirla. Lleva cuarenta minutos esperando y no aparece en ningún sitio. Y cuando se descubre ya no hay manera limpia de colocarlo: quien va delante lleva menos tiempo esperando pero tiene número, y cualquier decisión que tomes en ese momento la va a ver toda la sala.

Ese fallo no lo comete quien te imaginas. Lo comete el que viene por primera vez, el que no lee con soltura, el que llega de otro país y el que ya no ve bien la pantallita de la máquina. Es decir, exactamente la gente a la que un turno numerado debería proteger más que a nadie. Un sistema mal señalizado no reparte mal al azar: reparte en contra de los mismos, todos los días.

Y no se arregla con un cartel más grande, sino poniéndolo donde ya se mira. La máquina o el cartel del QR están junto a la puerta, y todo el que entra en un sitio entra mirando al fondo, buscando a una persona a quien preguntar — nadie entra mirando a su derecha. Que la pantalla que sí mira el que ya está sentado diga que hace falta número, con el QR en la propia tele para cogerlo sin levantarse, recupera a esa persona a los dos minutos en vez de a los cuarenta.

Con franqueza: esto no lo resuelve del todo, y quien atiende va a seguir teniendo que arbitrar algún caso. Lo que cambia es cuántos llegan a esa situación, que es la parte que sí se puede bajar.

Dudas comunes
sobre gestión de colas

Escanea con la cámara del móvil el QR que sale en la tele, junto al número que se está atendiendo, o el del cartel si además lo has impreso, y pulsa «Coger número». No descarga ninguna app ni se registra, y no tiene que dar ningún dato: el número basta. Si no puede escanear, teclea el código de siete letras que va escrito debajo del QR del cartel, y si no lleva móvil, quien atiende le da número desde el panel: entra en la misma cola y en el mismo orden.
No. El QR sale en la propia tele y hace de dispensador, y el número lo lleva el cliente en su teléfono. Solo necesitas la tele de la sala, que muestra a quién se llama y el QR para coger número, y el móvil de quien atiende para pulsar «Siguiente». Y si ya tienes una, puedes seguir usándola.
Mientras espera, su móvil le dice cuántos tiene delante y una espera aproximada. Cuando le llaman, la página se pone en verde con su mostrador y el teléfono vibra y suena, siempre que tenga la página abierta; el iPhone no deja vibrar a una web, pero suena. Además, la tele hace «ding-dong», el número parpadea en grande y lo dice en voz alta.
Sí. Justo después del «ding-dong», la tele dice la llamada con la voz de su propio navegador y en el idioma de tu cuenta: el A-008 en la Caja 1 suena «Turno A 8, Caja 1». Si alguien no lo oyó, quien atiende pulsa «Repetir el aviso» y vuelve a sonar. Con franqueza: muchas teles no dejan sonar una página hasta que alguien la toca; entonces la tele muestra «Toca la pantalla para activar el sonido» y basta un toque o una tecla del mando, una vez. No lo hemos probado en todas las teles, así que no te prometemos que hable en la tuya. En el móvil del cliente no hay voz: allí vibra y suena. Si en tu local no quieres voz, desmarca «Decir el número en voz alta» en «Mostrar en una pantalla».
Del ritmo real de tu mostrador: se mira cada cuánto has llamado en la última hora y se multiplica por los que tiene delante. Usamos la mediana, así que si la tienda se quedó vacía veinte minutos a media mañana no se dispara la cifra. Hasta que no has llamado a unos cuantos no se muestra ninguna: preferimos no inventarla.
Sí, de dos maneras. Varias cajas sobre la misma cola: cada una escribe su puesto y llama al siguiente, y la tele enseña el último llamado en grande y los demás mostradores debajo. O colas separadas con su letra, por ejemplo C para charcutería y P para pescadería, cada una con su QR.
No nos conectamos con tu máquina, pero puedes seguir usándola. Digisini no lee el número de un dispensador; quien atiende lleva esos números a mano: creas una cola sin letra, para que salgan «8», «9»… como los del rollo, metes los que va repartiendo con «Añadir números de tickets de papel» («3, 4, 6, 10-15») y llamas cualquiera escribiéndolo o tocándolo en la lista, en el orden que quieras. La tele lo llama igual, con «ding-dong» y en voz alta, y el QR y el papel pueden convivir en la misma cola; si prefieres que no se mezclen, quitas el QR de la tele. Digisini no imprime tickets.
Con cualquier tele con navegador: Smart TV Samsung o LG, Android TV, un Fire TV Stick o un Chromecast con Google TV. El Chromecast clásico, el de emitir desde el móvil, no sirve porque no tiene navegador. Abres Digisini en la tele, introduces el PIN y, al crear la cola, la eliges como su pantalla; luego puedes cambiarla con «Mostrar en una pantalla».
Cualquiera: los turnos vienen en todos los planes, también en el gratuito, que es una pantalla con la marca de agua de Digisini. Starter (9 €/mes) quita la marca de agua, Pro (19 €/mes) llega a 3 pantallas, y Business y Network son para varios locales. Ver todos los planes.
Tus carteles siguen pasando: la tele guarda hasta 48 horas de contenido. Los turnos, en cambio, viven en internet. Los clientes siguen cogiendo número con los datos de su móvil y quien atiende puede llamar con el suyo, pero la tele se queda con el último número que vio hasta que vuelve la conexión.
Sí, sola, a las cinco de la mañana en la hora de tu local. No a medianoche: un bar que abre a las once de la noche y cierra a las tres tendría si no a dos personas con el mismo número en la misma noche. Quien se quedó sin atender el día anterior se cierra al reiniciar.
Sí, si lo activas. Cada cola tiene la opción «Pedir el nombre al coger número», que viene apagada. Con ella encendida, al coger número el cliente ve «Tu nombre (opcional)»; si lo escribe, quien atiende lo ve en su móvil junto al número, «A-014 · Laura», y puede decir «Laura, pasa» en el mostrador. El nombre nunca sale en la tele ni en la página del QR, y se borra al cerrar el turno o, como tarde, en el reinicio diario. Si no lo escribe, coge número igual.
Sí. No hay datos obligatorios: el número basta, y el turno es ese número y una marca aleatoria guardada en el propio navegador del cliente, sin teléfono ni correo. Si activas «Pedir el nombre al coger número», escribirlo es opcional para el cliente, solo lo ve quien atiende y se borra al cerrar el turno (como tarde, en el reinicio de las cinco). En la pantalla solo aparece «A-014 → Caja 2», nunca un nombre.
No. Cancelas cuando quieras, sin penalización. Los planes de pago tienen 14 días de prueba sin tarjeta, y el plan gratuito no caduca.

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