Las salas, las medidas y la financiación,
en las pantallas de la tienda
El que pasa por la calle ve en el escaparate el salón, el dormitorio o la oficina montados, no un expositor vacío. Dentro, el cliente ve las medidas exactas y las combinaciones de cada pieza sin tener que imaginar el conjunto. La financiación a 24 meses aparece justo donde elimina el freno del ticket alto. Cambias la sala destacada y la promo del mes desde el móvil.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h
Salón completo · entrega y montaje · recogida del usado
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para la mueblería de barrio y para la tienda de mobiliario con escaparate a calle.
Escaparate de salas montadas que captan al que pasa
El escaparate enseña el salón, el dormitorio o la oficina ya montados y el que pasa por la calle visualiza la habitación en su casa. Cambias la sala destacada desde el móvil en segundos: estrenas colección, lanzas una promo de temporada o destacas el modelo del mes sin reimprimir un cartel ni pegar un vinilo.
Medidas, colores y combinaciones en pantalla
Las dimensiones exactas, los acabados disponibles y las combinaciones de cada pieza en la pantalla de la zona de producto. El cliente ve el conjunto completo sin tener que imaginar si el sofá cabe en su salón o si el armario va con el cabecero. Reduces dudas, acortas la visita y subes el ticket.
Financiación 24x + servicios de entrega y montaje
La financiación a 24 meses aparece en la pantalla justo cuando el cliente mira el precio y desaparece el freno del ticket alto. Al lado, el servicio de entrega, montaje y recogida del mueble viejo. Lo ven donde lo necesitan, no enterrado en el cartel pequeño del expositor.
Ofertas estacionales, fidelización y reseñas
Rebajas blancas, vuelta al cole, Navidad: cambias el mensaje de campaña desde el móvil sin esperar a la imprenta. En el mostrador, el programa de fidelización y las reseñas de clientes que refuerzan la decisión de compra en el último momento.
El plan que necesita
tu mueblería
Mueblería pequeña con 1 pantalla de escaparate: Starter 9€/mes. Tienda con escaparate + pantalla interior de producto: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Tienda grande o multisala con varias zonas: Business 59€/mes. Cadena de mueblerías multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
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Dónde va la pantalla
en la tienda de muebles
El mueble se vende mostrando la sala montada y quitando el miedo al precio y a las medidas. Cada pantalla trabaja una parte.
Escaparate
El salón, el dormitorio o la oficina ya montados. El cliente no compra un sofá suelto, compra el ambiente; ver la sala montada en el escaparate le hace imaginar su casa y entrar a preguntar por el conjunto.
Zona de venta
Las dimensiones exactas, los acabados disponibles y las combinaciones de cada pieza. El "¿cabrá en mi salón?" y el "¿con qué lo combino?" son los que frenan la compra; resolverlos en pantalla adelanta la decisión.
Zona de financiación
La financiación a 24 meses justo donde el cliente mira el conjunto que le gusta, y los servicios de entrega y montaje. Mostrar la cuota convierte un mueble caro en una decisión mensual, y el montaje es lo que gana al mueble para armar uno mismo.
Zona de campaña
Las rebajas blancas, la vuelta al cole, la Navidad: el mensaje de campaña cambia desde el móvil cuando llega la temporada. El pico de una tienda de muebles se aprovecha encendiendo la campaña sin reimprimir cartelería grande.

La sala montada inspira,
la financiación cierra
Una tienda de muebles vende el ambiente completo, resuelve las dudas de medidas y quita el miedo al precio con la financiación. La pantalla trabaja las tres.
El cliente compra el ambiente, no la pieza. Nadie se enamora de un sofá aislado; se enamora del salón montado, con la alfombra, la lámpara y la mesa. Mostrar las salas montadas —salón, dormitorio, oficina— en el escaparate y la tienda hace que el cliente se imagine su casa y quiera el conjunto, que sube el ticket muy por encima de la venta de una pieza suelta.
Las dudas de medidas y combinación frenan la compra. "¿Cabrá en mi salón?", "¿con qué combina este acabado?": son las preguntas que dejan la venta en el aire mientras el cliente se va a medir a casa y no vuelve. Tener las dimensiones exactas, los acabados y las combinaciones en pantalla resuelve esas dudas en el momento y adelanta la decisión antes de que se enfríe.
La financiación convierte el precio en una cuota. El mueble es una compra de ticket alto, y el total asusta. Mostrar la financiación a 24 meses justo donde el cliente mira el conjunto que le gusta convierte una cifra que frena en una cuota mensual asumible, y el servicio de entrega y montaje es lo que justifica comprar contigo y no el mueble para montar uno mismo. La cuota a la vista cierra la venta.
Con franqueza: no nos integramos con tu TPV ni con el catálogo de muebles. La pantalla muestra las salas, las medidas, las combinaciones, la financiación y las campañas que tú subes, y las cambias desde el móvil; la venta y el stock siguen en tu sistema. Digisini es la capa de pantalla que inspira con la sala montada y cierra con la financiación.
La medida que decide la compra
no es la del sofá
Es la del hueco de escalera, la de la puerta del ascensor y la del giro del rellano. Un tres plazas puede encajar perfectamente en el salón y no entrar en el edificio, y eso se descubre con dos transportistas en la acera un martes por la mañana.
Se pregunta al vender, no al entregar
Cuando la pregunta llega el día del reparto ya no es una pregunta, es un problema con dos personas cobrando por hora. Una devolución por acceso cuesta el transporte de ida, el de vuelta y un mueble que ya no es nuevo, además del cliente, que no vuelve a comprar donde le pasó eso. Tres medidas anotadas en el momento del pedido —puerta, ascensor, giro— convierten el caso más caro de la tienda en una conversación de dos minutos.
Y hay respuestas intermedias que casi nadie ofrece
El mismo sofá con las patas y los brazos desmontables, la versión modular que sube en tres piezas, o el modelo de al lado que mide doce centímetros menos. Al cliente al que se le dice «ahí no entra» se le está diciendo que se vaya; al que se le ofrece la versión que sí sube, se le está vendiendo — y muchas veces es el mismo importe. La diferencia entera está en si alguien lo comprobó antes de que la conversación se cerrara.
Es una objeción disfrazada de detalle técnico
Mucha gente que se va sin comprar no dice que le preocupa el acceso: dice «me lo tengo que pensar». Es la misma frase del que ve el precio alto, y desde el mostrador son indistinguibles — con la diferencia de que esta tiene solución y no cuesta margen. Quien vende muebles y solo trabaja el precio está contestando a una parte de sus clientes y perdiendo callado a la otra, sin llegar a saber nunca cuál era cuál.
En pantalla, un dibujo con tres cotas
No un texto: un esquema con la puerta, el ascensor y el giro, y las tres cifras que hay que traer. La gente lo fotografía, mide su casa esa noche y vuelve con números, que es la mejor segunda visita que puede tener una tienda de muebles — llega decidida y con los deberes hechos. Y funciona igual de bien para quien está mirando en la tienda y para quien pasa por delante y solo ve el escaparate.
Dudas comunes
de tiendas de muebles
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