El showroom que da la cuota
antes de que pregunte el cliente
El cliente pasea solo entre los coches, el comercial está cerrando otra venta y él se va a casa a mirar el precio en otra web. En vez de un cartel de cartón sobre el capó, ve la cuota al mes de ese modelo, la tasación de su coche usado y la prueba de conducción por QR. Reserva antes de irse. Tú cambias la oferta desde el móvil, sin esperar al material de la marca.
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SUV híbrido · entrada 0€ · tasamos el tuyo
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para concesionario de marca, punto km0 y compraventa de ocasión.
Gama con la cuota al mes
Cada modelo con su precio y, sobre todo, su cuota de financiación al mes y la entrada. El cliente que pasea solo entiende que el coche entra en su presupuesto antes de hablar con nadie. Cuando cambia una campaña de marca, lo subes desde el móvil y se actualiza en 2-3 segundos.
Ofertas, km0 y tasación de tu coche
Las ofertas del mes, los km0 y ocasión con su descuento, y la tasación de su coche usado. El que entró a mirar descubre que el cambio le sale más cerca de lo que pensaba. Es lo que convierte el paseo de domingo en una visita comercial de verdad.
Prueba de conducción y cita de taller por QR
Un QR para reservar la prueba de conducción y otro para la cita de taller, que el cliente escanea y rellena desde su móvil. Captas el lead sin depender de que haya un comercial libre y llenas la agenda de posventa, que es el margen estable del concesionario.
Novedades, premios de marca y reseñas
Los lanzamientos, las entregas de clientes contentos, los premios de la marca y tus reseñas reales. Refuerzas la confianza en la sala de espera de posventa, donde el cliente decide si vuelve a comprar aquí el próximo coche.
El plan que necesita
tu concesionario
Punto de venta pequeño con 1 pantalla en el showroom: Starter 9€/mes. Concesionario con varias pantallas de showroom + posventa: Pro 19€/mes (3 pantallas) o Business 59€/mes si tienes la exposición llena de pantallas. Grupo con varias marcas y sedes: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Dónde va la pantalla
en el concesionario
El cliente de un concesionario piensa en cuota, no en PVP, y decide en la prueba. Cada pantalla trabaja un punto del recorrido de compra.
Showroom
Cada modelo con su precio y, sobre todo, su cuota de financiación al mes y la entrada. El cliente que pasea entre los coches ve la cuota antes de preguntar, y eso cambia por completo cómo percibe el precio.
Zona de ofertas y km0
Las ofertas del mes, los km0 y ocasión con su descuento, y la tasación de su coche usado. La tasación engancha al que "solo viene a mirar": ponerle número a su coche actual convierte el paseo en una conversación de compra.
Zona de prueba y entrega
Un QR para reservar la prueba de conducción sin pasar por el comercial, y las entregas de clientes contentos rotando. La prueba es donde se cierra la venta; bajar la fricción para pedirla es bajar la fricción para comprar.
Posventa y taller
La cita de taller por QR, las campañas de revisión y neumáticos, y los recambios. La posventa es el margen recurrente y estable del concesionario; recordarla llena el taller sin llamar a nadie.

La cuota antes de la pregunta,
la prueba antes del cierre
Un concesionario vende con la cuota, engancha con la tasación y cierra en la prueba; y vive del margen recurrente de la posventa. La pantalla mueve las cuatro.
El cliente piensa en cuota, no en PVP. Un coche de 25.000€ asusta; "desde 199€/mes" es una decisión mensual. Mostrar la cuota y la entrada junto a cada modelo en el showroom cambia por completo cómo el cliente percibe el precio, y lo hace antes de que se siente con el comercial, cuando aún está paseando y comparando.
La tasación convierte al que "solo viene a mirar". Ofrecer tasar su coche usado en pantalla le pone número a lo que ya tiene, y ese número es el principio de la conversación de compra. Es el gancho que transforma un paseo de domingo por el showroom en un cliente real con un presupuesto en la cabeza.
Los veinte minutos que el comercial tarda en volver con el jefe deciden la venta. Es el peor rato del proceso: el cliente se queda solo en una mesa, con el número delante, y en ese silencio le da tiempo a arrepentirse entero. No hay nada que hacer con esos veinte minutos salvo llenarlos — la entrega del mes pasado, el coche que le gustaba visto por dentro, el plazo real de entrega de la versión que ha pedido. Lo que mira mientras espera es lo único que compite con la conversación que está teniendo consigo mismo.
Con franqueza: no nos integramos con tu DMS ni con el configurador de la marca (Quiter, DealerSocket). La pantalla muestra la gama, las cuotas y las ofertas que tú subes, y los QR llevan a tus formularios; la gestión sigue en tu sistema. Digisini es la capa de pantalla del showroom y la posventa.
Entre la firma y la entrega
no pasa nada visible
Es la compra más grande que hace una familia después de la casa, y la única en la que sale del local sin llevarse nada.
El hueco no es logístico, es comercial. Entre que firma y que recoge pueden pasar meses, y durante esos meses el cliente no tiene ninguna prueba de que su pedido exista. No se arrepiente de la decisión: se queda sin nada que la sostenga. Y es justo entonces cuando vuelve a mirar anuncios, cuando un cuñado le cuenta lo suyo y cuando la marca de al lado le entra con entrega inmediata.
El silencio no es neutro: se interpreta. Cada semana sin noticias el cliente da por hecho que su pedido está parado, porque no tiene forma de saber lo contrario. No puedes adelantar la fecha —eso no depende de ti—, pero sí puedes hacer público el estado: en fábrica, embarcado, en el puerto, en taller de preentrega, matriculándose. Un estado que se ve convierte una espera en un proceso, y nadie abandona un proceso que avanza.
Y quien está esperando es el cliente más receptivo que vas a tener en todo el año. Ya ha decidido, ya ha firmado y todavía no ha estrenado: es el único momento en que las llantas, el enganche, la garantía extendida o el mantenimiento prepagado no suenan a que le estás vendiendo algo más, sino a completar lo que ya es suyo. Casi ningún concesionario lo aprovecha, porque cuando se firma la operación el vendedor ya ha pasado al cliente siguiente.
Con franqueza: la pantalla no mueve tu coche de la fábrica ni te da una fecha que la marca no te ha dado. Lo que hace es que el estado esté escrito y a la vista, en vez de vivir en la cabeza del vendedor que ese día libra.
Dudas comunes
de gerentes de concesionario
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