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Comparativa pyme · actualizada 2026-05-14

Digisini vs Yodeck
precio por plan

Los dos abren en la TV que ya tienes colgada: ni Yodeck ni Digisini te obligan a comprar un aparato. Donde se separan es en la factura —Yodeck cobra por cada pantalla y Digisini por plan— y en si las plantillas que vienen dentro hablan de tu negocio o hay que hacerlas.

Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Sin permanencia

0 € hardware

vs 8 € por cada pantalla

Digisini vs Yodeck

Yodeck (fundada en 2016 en Grecia) tiene buena fama técnica y un plan Free de 1 pantalla. Lo que se lee por ahí —y lo que decía esta misma página hasta agosto de 2026— es que ese plan obliga a comprar una Raspberry Pi. No es cierto: su propia documentación lista reproductor web, Samsung Tizen, LG webOS, Fire TV Stick, Android y Windows, y dice que puede que no necesites ningún reproductor suyo si tu TV instala su app. En hardware están empatados. La diferencia aparece en cuanto cuelgas la segunda pantalla.

CaracterísticaDigisiniYodeck
Precio entrada (1 pantalla)Free permanente · Starter 9 €/mes sin watermarkFree permanente · Basic 8 €/mes
Coste hardware mínimo0 € · Smart TV ya colgada vale0 € · también vale la TV o un Fire Stick
Setup primera pantalla5 min · PIN de 6 dígitos en navegadorMinutos con la app de la TV o su reproductor web
Idioma del panel6 idiomas (es/en/fr/pt/de/it)4 idiomas (inglés, español, francés, turco)
Plantillas verticalesHostelería, retail, clínicas, gym, autoescuelasGenéricas
Modo offlineCaché 48 h sin internetSí, según el reproductor que uses
Precio a 3 pantallas19 €/mes · el plan Pro entero24 €/mes · 8 € por cada una
Escalado a 10+ pantallasBusiness 59 €/mes · Network 199 €/mes (50)8 €/mes por pantalla: 80 € a diez, 400 € a cincuenta
Stack técnico requeridoCero · solo navegadorCero si usas la app de tu TV
PermanenciaNo · mes a mesNo · mes a mes

Dónde gana Digisini

  • 0 € de hardware adicional — la TV que ya tienes vale
  • Setup en 5 min sin tocar Linux ni flashear SDs
  • Panel en español, francés, portugués, alemán e italiano
  • Sin coste por cada pantalla que añades
  • Plantillas con vocabulario hostelería (menú del día, alérgenos, happy hour)
  • Caché offline 48 h sin hardware local

Dónde gana Yodeck

  • Comunidad técnica grande con documentación profunda
  • Si te vale pagar pantalla a pantalla, encaja
  • Plan Free con 1 pantalla, sin comprar nada
  • Buena opción para perfiles maker/DIY técnico
Resumen sin marketing: Yodeck es bueno si te vale una plantilla genérica y no te importa que la factura suba con cada pantalla. Digisini es para el que abre el local a las 7 de la mañana y necesita tener el menú del día en la TV antes del primer cliente — sin destornilladores, sin tarjetas SD, sin inglés técnico. Si tu pregunta es "¿quiero gestionar hardware?" la respuesta marca la elección.

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Lo que te llevas no es el contenido
es el trabajo que hay detrás

Comparar precios es la parte fácil y la que menos decide. Lo que hace que un cambio salga bien o se atasque es un inventario que casi nadie hace antes, y que se hace en media hora.

Los ficheros salen; las programaciones no

Los vídeos y las imágenes están en tu ordenador o se descargan sin problema, y esa es la parte que todo el mundo mira. Lo que no viaja entre plataformas son las reglas: qué se muestra a qué hora, en qué pantalla, con qué prioridad cuando dos reglas coinciden. Eso hay que rehacerlo en la nueva, y es el trabajo real de una migración. Antes de empezar, haz captura de las programaciones que tienes activas — no para copiarlas literalmente, sino porque al mirarlas juntas casi siempre descubres tres que ya no tienen sentido.

Cuenta las pantallas de verdad, no las licencias

La comparación de precios se hace por pantalla, así que el número importa, y casi siempre hay diferencia entre las licencias que se pagan y las pantallas encendidas: la del almacén que se quitó, la del despacho que ya nadie mira, la que se instaló para una feria. Contarlas antes de pedir presupuesto cambia el resultado más que cualquier descuento, y es también el momento de decidir cuáles merecen seguir. Migrar una pantalla que nadie mira cuesta el mismo trabajo que migrar una que factura.

Los aparatos que ya tienes mandan más que el software

Si los reproductores actuales son de un fabricante concreto o llevan una imagen de sistema propia, esa es la restricción de verdad: puedes cambiar de plataforma y seguir atado al hardware. Conviene mirar qué hay enchufado detrás de cada televisor antes que ninguna otra cosa, porque determina si el cambio es una tarde o un fin de semana. Y si son televisores con navegador o aparatos genéricos, tienes mucha más libertad de la que crees — probablemente no haga falta comprar nada.

Cambia una pantalla, no las doce

La migración que sale mal es la que se hace de golpe un lunes. La que funciona empieza por una pantalla, la menos visible, y la deja dos semanas en la plataforma nueva mientras las demás siguen como estaban. En esas dos semanas aparece todo lo que no se ve en una demostración: cómo se comporta tras un corte, quién puede cambiar el contenido sin llamarte, si el móvil sirve para lo del día a día. Si a las dos semanas nadie ha echado de menos nada, el resto es repetir el proceso once veces.

La media hora mejor invertida de una migración no se pasa comparando planes: se pasa contando pantallas encendidas, mirando qué hay enchufado detrás de cada una y apuntando las programaciones activas. Con esas tres listas, la conversación con cualquier proveedor cambia de tono — dejas de preguntar cuánto cuesta y empiezas a preguntar si hace lo que ya haces.

Los ficheros salen siempre.
El registro de lo que se emitió y cuándo, casi nunca

Al preparar un cambio todo el mundo piensa en los vídeos y en las imágenes, y esa parte se resuelve con una carpeta. Lo que se queda dentro del panel viejo es el histórico: qué se reprodujo, en qué pantalla, a qué hora y cuántas veces. Es la parte que no se echa de menos hasta el día en que alguien la pide.

Ese día llega antes si cobras por la pantalla. Una galería que vende un hueco a las tiendas de dentro, un gimnasio con un anunciante local, una clínica con material de un laboratorio: en los tres casos el histórico no es una estadística, es el justificante de la factura. Si el anunciante pregunta cuántos pases tuvo su cuña en agosto y la respuesta está en un panel que se cerró en julio, la conversación deja de ser técnica.

Y sirve para lo contrario también: para reclamar. El registro es lo único que demuestra que una pantalla estuvo tres días en negro, y sin él la reclamación al proveedor —o al instalador— se queda en tu palabra contra la suya. Perder el histórico al migrar es cerrar de golpe las incidencias que aún no habías cerrado.

Lo práctico es de calendario, no de tecnología. El acceso al panel viejo se corta el día que termina la suscripción, no el día que terminas de migrar, y son fechas distintas. Descarga el histórico —CSV, PDF, lo que dé— mientras todavía puedes entrar, y hazlo antes de dar la baja, no después. Es media hora, y no hay forma de recuperarlo más tarde.

Con honestidad, esto no es un argumento a favor nuestro: es una pregunta que conviene hacerle a cualquier candidato, nosotros incluidos. ¿El histórico se puede sacar, en qué formato y hasta cuántos meses atrás? Se pregunta antes de firmar, porque después la respuesta ya no cambia nada.

La tabla es de este martes
y la decisión dura tres años

Las dos herramientas que estás comparando van a cambiar mientras las usas, y casi ninguna comparativa dice nada sobre eso.

Una comparativa retrata dos productos en un día concreto. Y es honesta ese día. Lo que no puede contarte es hacia dónde van los dos, que es lo que vas a vivir: los planes se reorganizan, las funciones se mueven de nivel y los precios se revisan. No es mala fe de nadie, es cómo funciona el software por suscripción — pero significa que estás eligiendo con una foto algo que vas a usar en movimiento.

El dato más útil no está en la tabla de hoy: está en su pasado. Cuántas veces ha cambiado el precio en los últimos tres años, si algo que estaba en el plan de entrada acabó en uno superior, si ha habido un cambio de dueño. Nada de eso es secreto: está en su propia web, en el archivo de sus páginas de precios y en sus notas de versión, y se mira en cinco minutos. Dice más sobre los próximos tres años que cualquier fila de características.

Y hay una pregunta que resume todo el ejercicio. Si esta herramienta costara un treinta por ciento más el año que viene, ¿te quedarías igual? Si la respuesta es sí, el precio no es tu criterio real y conviene saberlo antes de elegir por él. Si es no, lo que hay que comprobar antes de firmar no es cómo se entra: es cómo se sale, y cuánto de lo que montes te vas a poder llevar.

Con franqueza: esto se aplica a nosotros igual que a cualquiera, y por eso está escrito aquí. La única respuesta decente a este problema es que irse sea barato y esté explicado antes de entrar, no que prometamos no cambiar nunca.

Dudas sobre
la comparativa

No. Digisini funciona en el navegador de cualquier Smart TV, Android TV, Fire Stick o Chromecast. No tienes que comprar Raspberry Pi, ni flashear SD, ni cablear nada. Si la TV ya está colgada, en 5 minutos tienes la primera pantalla emparejada.
A una pantalla, Yodeck: su Basic son 8 €/mes —precio que publica él mismo en euros— y el Starter de Digisini 9 €. Los dos tienen ademas plan Free con 1 pantalla y ninguno de los dos te obliga a comprar un aparato: valen la Smart TV, el Fire Stick o el navegador. La cuenta se da la vuelta en cuanto pones la segunda, porque Yodeck cobra por cada pantalla y Digisini por plan: a tres son 24 € contra los 19 € del Pro; a diez, 80 € contra los 59 € del Business; a cincuenta, 400 € contra los 199 € del Network.
Sí. Si tenías un reproductor conectado detrás de la TV lo desenchufas —ya no hace falta—, abres digisini.com en el navegador de la TV, introduces el PIN de 6 dígitos en tu cuenta nueva. Tus playlists e imágenes las subes por bloque al panel. Menos de 10 minutos por pantalla.
Digisini, y no por el aparato: eso lo resuelven los dos. Por lo que trae hecho. Plantillas de menú del día, carta digital con QR incluida, programación por horario —desayuno, comida, cena, happy hour— y multi-cuenta para el personal, todo en español. Con Yodeck eso lo montas tú desde una plantilla genérica, y cada pantalla que añadas suma 8 € al mes. Ver Digisini para hostelería.
Ahí es donde más se separan. Yodeck escala bien, pero su precio va por pantalla: cincuenta pantallas en Basic son 400 €/mes. Digisini Network son 199 €/mes por esas cincuenta, con panel central, multi-cuenta por local y permisos por sede. Si una TV se reinicia, vuelve sola al contenido en cuanto recupera la conexión.
Con Digisini, si la TV se reinicia vuelve al contenido en cuanto pasa los 30 segundos de arranque, y aguanta 48 horas de caché si se cae internet. Con Yodeck depende de qué hayas puesto detrás: si usas la app de la TV o un Fire Stick, el riesgo es el mismo que el nuestro; si escogiste su reproductor sobre Raspberry Pi, entonces sí hereda lo de siempre —tarjetas SD que se corrompen tras meses de escritura—, pero es una opción suya, no un requisito.
Sí, y conviene no exagerarlo: el panel de Yodeck se puede poner en cuatro idiomas —inglés, español, francés y turco—, así que en español lo tienes. Lo que no está en español es su documentación, que va en inglés. Digisini tiene panel y respuesta por correo en los seis idiomas (es/en/fr/pt/de/it); la diferencia ya no es si te entiende el panel, es cuánto tardas en encontrar la respuesta cuando algo raro pasa un sábado.
Los ficheros salen sin problema; lo que no viaja son las reglas — qué se muestra a qué hora, en qué pantalla y con qué prioridad cuando dos coinciden. Eso hay que rehacerlo, y es el trabajo real de la migración. Conviene capturar las programaciones activas antes de empezar, aunque solo sea porque al verlas juntas se descubren tres que ya no tienen sentido.
Depende de lo que haya enchufado detrás de cada televisor, y esa es la restricción real: si los aparatos llevan una imagen de sistema propia de un fabricante, puedes cambiar de plataforma y seguir atado al hardware. Con televisores con navegador o aparatos genéricos hay mucha más libertad, y probablemente no haga falta comprar nada.
Empezando por una sola pantalla, la menos visible, y dejándola dos semanas mientras las demás siguen como estaban. En esas dos semanas aparece lo que no se ve en una demostración: cómo se comporta tras un corte de luz, quién puede cambiar el contenido sin llamarte y si el móvil sirve para el día a día.

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