Cartelería digital
que funciona sin internet
El player descarga el contenido y sigue mostrándolo aunque se caiga el wifi. Cuando vuelve la conexión, sincroniza automáticamente. Sin pantallas en negro.
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Cartelería digital en la nube
Lo que puedes hacer
desde el primer día
Todo lo que tu negocio necesita mostrar en pantalla, listo para usar.
Cache offline robusta
Service Worker descarga imágenes, vídeos y configuración. Si cae internet, la pantalla sigue.
Sync automático al volver
Cuando vuelve el wifi, el player se sincroniza solo. Tú no haces nada.
Sin pantallas negras
El miedo a que te vean una TV apagada se acaba. Aunque haya corte, tu cartelería sigue trabajando.
Ideal para zonas con mala señal
Bares en el campo, food trucks, ferias, eventos. Funciona donde el wifi no llega.
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Casi nunca es el pueblo sin cobertura.
Es el wifi que se cae a las dos
Cuando alguien busca esto suele imaginarse una aldea sin línea. En la práctica, nueve de cada diez veces el problema es otro: un router doméstico aguantando un local lleno un viernes.
Lo que ve el cliente cuando se cae la red
Nada. La pantalla sigue con la última lista que descargó y el servicio continúa igual. El único que se entera eres tú, y solo si intentas cambiar algo en ese momento: los cambios se quedan esperando y entran solos cuando vuelve la señal. No hay pantalla en negro ni mensaje de error delante de la gente.
Por qué el router del local se satura y la pantalla no
Porque la pantalla no está descargando todo el rato. Baja el contenido cuando tú lo cambias y luego se calla; el resto del día reproduce desde el propio aparato. Compite mucho menos por el wifi que un solo cliente viendo vídeos en el móvil, así que llenar el local no la afecta.
Qué hacer si tu conexión es mala de forma crónica
Actualiza el contenido a primera hora, antes de abrir, que es cuando la red está libre. Si aun así se corta a diario, un móvil compartiendo datos un rato por la mañana resuelve el problema entero: solo hace falta señal en el momento de cambiar, no durante el servicio.
Mientras está caída no pasa nada
lo raro pasa en el minuto en que vuelve
La pantalla sin conexión sigue mostrando lo suyo y eso está resuelto. Lo que casi nunca se cuenta es la reconexión: todo lo que estaba esperando llega de golpe, y durante un rato la pantalla hace cosas que parecen averías y no lo son.
Tres cosas que se ven en ese minuto y conviene reconocer:
- Un salto en medio del contenido. Entra lo nuevo mientras se estaba mostrando lo viejo, y el corte se nota. No es un fallo, es el orden llegando tarde.
- Se ve un momento lo anterior. Si mandaste el cambio el martes y la conexión volvió el jueves, hay unos segundos en que todavía está lo del lunes. Quien mire justo entonces ve un precio que ya no existe.
- Y todo llega a la vez. Tres cambios acumulados no se aplican en el orden en que los hiciste necesariamente, así que el resultado puede no ser el que esperabas.
La consecuencia práctica es una costumbre pequeña: después de una caída larga, mirar la pantalla una vez. No para arreglar nada — casi siempre se ordena solo — sino para comprobar que lo que quedó arriba es lo que querías, y no la penúltima versión.
Hay un caso en que sí conviene actuar, y es el único: si mandaste un cambio y la conexión se cayó a mitad. Ahí puede quedar una imagen a medias o un contenido mezclado. Volver a mandar el mismo cambio entero lo resuelve, y es más rápido que averiguar qué llegó y qué no.
Cuando vuelva el wifi después de una caída de horas, mira la pantalla al cabo de dos minutos. Dos minutos son suficientes para que se ordene, y esa mirada es todo el mantenimiento que necesita.
La hora no viene de la corriente
viene de internet
Es el fallo más silencioso de todos los que trae trabajar sin conexión, y el único que no se parece a una avería.
Tras un corte de luz, muchos reproductores baratos arrancan en la fecha de fábrica. No tienen pila para el reloj: cuando vuelven, preguntan la hora a internet, y si no hay internet se quedan con la que traían de serie. A partir de ahí toda la programación por horario se descoloca a la vez — el menú del desayuno a las ocho de la tarde, el cartel del domingo un martes, la promoción que terminó hace un mes otra vez en pantalla.
Y falla al revés de como esperarías, que es lo que lo hace durar. La pantalla está encendida, la imagen se ve perfecta y no hay ningún mensaje de error. El contenido es correcto: simplemente es el de otro momento. Nadie llama para avisar de eso, porque desde fuera no parece que haya nada roto — parece que lo has puesto tú así, y esa es exactamente la conclusión que saca el cliente.
La comprobación que lo caza cuesta un minuto y se hace antes de montar nada. Desenchufa el aparato, vuelve a enchufarlo sin red y mira qué hora cree que es. Si arranca en 1970 o en una fecha de fábrica, ya sabes que cada corte de luz te va a desordenar el día entero. Sabiéndolo se elige distinto: un aparato con reloj de pila cuesta unos euros más, y es la diferencia entre un sitio sin red que funciona y uno que hay que ir a mirar.
Con franqueza: esto no lo arregla ningún programa, ni el nuestro. Es una pieza del aparato, y por eso conviene comprobarlo con el reproductor en la mano antes de instalar quince en sitios a los que cuesta volver.
Lo que más nos
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