El portfolio de looks de tu estudio,
siempre en pantalla
La novia entra para la prueba y, en vez de hojear el móvil, ve en pantalla tus looks reales — novia natural, glam de noche, editorial. Elige el suyo antes de sentarse al tocador. Tú subes el look nuevo y las fechas del próximo curso desde el móvil, entre clienta y clienta.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h
Prueba incluida · curso automaquillaje sáb.
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para maquilladora freelance y estudio con academia.
Portfolio de looks por ocasión
Novia natural, glam de noche, editorial, fiesta, fantasía. La clienta ve tu trabajo real en bucle y elige el estilo sin tener que describirlo. Es lo que más cierra reservas de novia: la decisión se toma viendo.
Tarifas y packs
MAQUILLAJE NOVIA 90€ (con prueba) · EVENTO 45€ · SESIÓN DE FOTOS 60€ · GRUPO (madrina + invitadas). Lo cambias desde el móvil y la pantalla se actualiza en 2-3 segundos, sin reimprimir la tarjeta del tocador.
Cursos y talleres con fechas
El taller de automaquillaje del sábado, el curso profesional, las plazas que quedan. Es tu segunda línea de ingresos y la pantalla la llena sin que tengas que anunciarla una por una.
Cosmética, antes/después y tu Instagram
Las brochas y la base que recomiendas en venta, los antes y después y tu Instagram con un QR a tu perfil en bucle. Vendes producto y conviertes a quien pasa en seguidora.
El plan que necesita
tu estudio
Maquilladora con 1 pantalla en el estudio: Starter 9€/mes. Estudio con pantalla de portfolio en la espera + pantalla de tarifas en el tocador: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Estudio con academia y varios tocadores: Business 59€/mes. Cadena multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Dónde va la pantalla
en el estudio de maquillaje
Una maquilladora vende su portfolio y su formación. Cada pantalla trabaja una de las dos fuentes de ingreso.
Sala de espera
El portfolio de looks por ocasión: novia natural, glam de noche, editorial, fiesta, fantasía. La clienta ve tu trabajo mientras espera y llega a la silla sabiendo qué quiere; el portfolio es lo que cierra el servicio de más valor.
Tocador
Las tarifas y los packs: maquillaje de novia con prueba, evento, sesión de fotos, grupo (madrina, damas). Con el precio claro por servicio, la clienta decide el pack completo en vez del maquillaje suelto.
Zona de formación
El taller de automaquillaje del sábado, el curso profesional y las plazas que quedan. La formación es el segundo ingreso de una maquilladora; anunciarla en el estudio llena los cursos con las clientas que ya confían en ti.
Zona de venta
Las brochas y la base que recomiendas en venta, los antes y después y tu Instagram en bucle. La clienta que acaba de verse maquillada quiere el producto que has usado; la pantalla lo vende en ese momento exacto.

El portfolio cierra la novia,
la formación diversifica
Una maquilladora vive del servicio de más valor —la novia— y de diversificar con formación y producto. La pantalla trabaja las tres.
El portfolio cierra el maquillaje de novia, que es el de más valor. La clienta elige maquilladora por el trabajo que ve, y el maquillaje de novia —con su prueba incluida— es el servicio de más ticket y el que más se decide por confianza. Un portfolio de looks por ocasión en la sala de espera enseña tu estilo y cierra esa reserva mucho mejor que un book en el móvil pasado con prisas.
La formación es el segundo ingreso, y se llena con quien ya confía. Los talleres de automaquillaje y el curso profesional diversifican los ingresos de una maquilladora más allá de los servicios. Anunciarlos en el estudio, con las plazas que quedan, los llena con las clientas que ya te conocen y quieren aprender de ti: el público más fácil de convertir que tienes, y la pantalla se lo pone delante.
La cosmética se vende en el momento del espejo. La clienta que acaba de verse maquillada quiere la base y las brochas que has usado en ella. Mostrar el producto que recomiendas en la zona de venta, junto a los antes y después, aprovecha ese instante en que el resultado está fresco para vender la cosmética, que es margen que se pierde si no se ofrece justo entonces.
Con franqueza: no nos integramos de forma nativa con tu agenda ni con tu Instagram. Si tu feed está en una URL, la pantalla puede mostrarlo; si no, subes el portfolio y las fechas a mano. Las reservas siguen por tu vía; Digisini es la capa de pantalla que enseña tu trabajo, llena tus cursos y vende tu cosmética.
La novia reserva doce meses antes
y casi siempre con una señal y ninguna condición por escrito
Un sábado de mayo bloqueado en octubre del año anterior es, en la práctica, un año de disponibilidad comprometida a cambio de un pago pequeño y un mensaje de móvil. Funciona casi siempre, y las dos o tres veces al año que no funciona se llevan por delante el mejor día de la temporada — que ya no se puede vender porque nadie busca maquilladora con dos semanas de antelación.
Lo que falta no es un contrato de diez páginas: son cinco líneas que la clienta pueda leer antes de pagar la señal. Qué reserva exactamente esa cantidad —fecha, hora de inicio, número de personas—, si se descuenta del total, qué pasa si la boda se aplaza y qué pasa si se cancela. Escrito, deja de ser una conversación incómoda a destiempo; sin escribir, la conversación llega igual, pero en abril y con una novia al teléfono.
Y hay un matiz español que conviene tener claro antes de redactar esa línea: no es lo mismo una señal a cuenta que unas arras. La primera es un anticipo del precio; las segundas son un acuerdo sobre qué ocurre si alguien se echa atrás. Cuál de las dos figuras se está usando depende de lo que se pactó, y lo que se pactó, en este oficio, suele ser un audio de WhatsApp. Vale la pena preguntárselo a una asesoría una vez y dejarlo escrito para siempre, en lugar de improvisarlo cada temporada.
La otra mitad del problema es de horario y de kilómetros, y también se resuelve escribiéndola. Una novia que se casa a las doce se maquilla a las siete, muchas veces a cuarenta minutos de casa y con dos personas más que aparecen ese día sin haber avisado. Si el precio no dice a partir de qué hora hay suplemento, hasta cuántos kilómetros está incluido el desplazamiento y qué cuesta cada acompañante añadido, el ajuste acaba haciéndose delante de la madre de la novia el mismo sábado — que es el peor momento y el peor público.
Y todo esto se lee mejor en la pantalla del estudio que en un correo. La clienta viene a la prueba, se sienta, espera diez minutos y está pensando exactamente en su boda: es el único momento del año en que va a leer entera una lista de condiciones sobre un servicio que ya ha decidido comprar. Puesto ahí, no parece desconfianza — parece alguien que ha organizado muchas bodas y sabe qué se tuerce.
Con franqueza: nosotros mostramos lo que subes y no gestionamos reservas ni cobros. Qué figura te conviene para la señal y cómo redactar las condiciones lo resuelve tu asesoría — aquí lo único que sostenemos es que el servicio de más valor de este estudio se acuerda de palabra doce meses antes, y que es el único que no tiene nada escrito.
Dudas comunes
de maquilladoras
Tu primera pantalla,
encendida esta tarde.
Primera pantalla gratis para siempre. Sin tarjeta. Sin instaladores. Offline 48 h.
Empezar gratis →14 días de prueba en planes de pago, sin tarjeta · Cancela cuando quieras
Llévate el botón en tu email
Te mandamos el link de 1 clic para crear tu cuenta cuando quieras. Sin password, sin tarjeta, sin compromiso. Tu primera pantalla GRATIS para siempre.
Sin spam. Te llega el link y ya — tú decides cuándo entras.