El menú de tu centro,
siempre cuidado
Sube la promo de la limpieza facial y la pantalla la muestra en recepción antes de que llegue la primera cita. En la sala de espera, en vez de un canal de noticias, tu clienta ve un ambiente suave que ya empieza a relajarla. La esteticista lo cambia desde el móvil entre cabina y cabina.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h
Bono depilación 5 sesiones · -20%
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para centro de estética de barrio y spa urbano.
Menú de tratamientos y precios al día
LIMPIEZA FACIAL 45€ · PRESOTERAPIA 30€ · DEPILACIÓN LÁSER zona pequeña 35€ · MASAJE 50 min 55€. Cuando cambias un precio o añades un tratamiento de temporada, lo subes desde el móvil y la pantalla se actualiza en 2-3 segundos.
Bono del mes y packs de temporada
Pack 5 sesiones de depilación con descuento, ritual facial de otoño, bono regalo. Lo muestras en recepción mientras tu clienta paga, justo cuando está más receptiva. Sin reimprimir folletos.
Ambiente relax en la sala de espera
Imágenes y vídeo suaves en bucle en vez del canal de noticias. La clienta entra y empieza a desconectar antes de pasar a cabina. Sube la sensación de centro premium, sin un solo anuncio agresivo.
Cosmética en venta y cuidados en casa
Las cremas y sérums que recomiendas, los cuidados post-tratamiento y tus reseñas o tu Instagram en bucle. Vendes producto de cabina sin tener que ofrecerlo en cada visita.
El plan que necesita
tu centro
Centro pequeño con 1 pantalla en recepción: Starter 9€/mes. Centro con pantalla de recepción + pantalla de ambiente en sala de espera: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Spa grande con varias cabinas y zonas: Business 59€/mes. Cadena multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Dónde va la pantalla
en el centro de estética
En estética el ambiente es parte del tratamiento y el bono es el modelo de negocio. Cada pantalla trabaja una de las dos cosas.
Recepción
El menú de tratamientos con precio (limpieza facial, presoterapia, depilación láser, masaje) y, sobre todo, el bono del mes y los packs de temporada. Es donde se decide la venta grande: el pack de cinco sesiones en vez de la sesión suelta.
Sala de espera
Ambiente relax: imágenes y vídeo suave en bucle, nunca el canal de noticias. La clienta entra y empieza a desconectar antes de la cabina. El ambiente no es decoración, es lo que sube la percepción de calidad y justifica el precio del tratamiento.
Cabinas y pasillo
Los cuidados post-tratamiento, la pauta de la crema en casa y los protocolos. La clienta sale sabiendo cómo mantener el resultado, que es lo que hace que vuelva y que el tratamiento "funcione" a sus ojos.
Zona de venta
La cosmética que recomiendas —sérums, cremas, protección solar—, los cuidados en casa y tus reseñas o Instagram. La venta de producto es margen alto y alarga el resultado del tratamiento; la pantalla la hace sin que la esteticista tenga que vender.

El ambiente vende,
el bono retiene
Un centro de estética no vive de la sesión suelta: vive de la percepción de calidad, del bono comprado por adelantado y de la venta de cosmética.
El ambiente es el producto. En estética la clienta compra una experiencia, no solo un tratamiento. Una sala de espera con vídeo suave y luz cálida, en vez del telediario a todo volumen, la predispone y sube la percepción de calidad de todo el centro. Ese ambiente es lo que justifica que tu limpieza facial cueste 45€ y no 20€.
El bono es caja por adelantado y una clienta que vuelve. El pack de cinco sesiones de depilación o el ritual de temporada es lo que sostiene la cuenta frente a la sesión suelta. Destacado en recepción con el ahorro claro, convierte la visita puntual en un compromiso de varias sesiones y en una agenda llena las próximas semanas.
La cosmética en casa es margen y es resultado. El sérum y la crema que recomiendas alargan el efecto del tratamiento —la clienta ve que "le funciona"— y son un margen que se vende solo en la pantalla de la zona de venta, sin que la esteticista tenga que ponerse a vender entre cabina y cabina.
Con franqueza: no gestionamos las citas ni la agenda. Si usas Flowww, Booksy o Treatwell, sigues con ellos; Digisini es la capa de pantalla que da ambiente, vende bonos y coloca cosmética, no un software de gestión de centro.
Dos centros con el mismo láser
y el mismo precio no son el mismo centro
Buena parte de lo que hoy se hace en estética no es cosmética: es aparatología. Y para varios de esos equipos —láser, luz pulsada, radiofrecuencia médica— la normativa de muchas comunidades exige formación específica y, según el aparato, supervisión sanitaria. Desde la calle no se distingue: dos escaparates, dos veces «depilación láser», el mismo precio.
Y cuando dos cosas parecen iguales, solo queda el número. Es la misma trampa de siempre, y en este sector se paga cara, porque quien ha invertido en el equipo bueno, en la formación y en la supervisión compite en precio contra quien no ha hecho nada de eso. La única salida no es bajar la tarifa: es hacer visible lo que la clienta no puede ver. Qué aparato es, qué formación tiene quien lo maneja, quién supervisa cuando toca. Es información verificable, no cuesta nada y no la enseña casi nadie.
Y hay que decirlo con cuidado, porque este es el terreno donde más fácil se resbala. En cuanto un texto promete curar, corregir una patología o entra en territorio médico, deja de ser publicidad de estética y le aplican otras reglas. La forma segura es también la más eficaz: describir qué es el tratamiento, cuántas sesiones suelen hacer falta, qué se nota y qué no hace. Prometer menos y concretar más se lee como seguridad, no como modestia.
Lo segundo que la pared puede normalizar es la prueba previa. En láser, en peeling y en tintes, la prueba de sensibilidad con días de antelación es lo correcto, y casi nunca se hace — porque proponerla suena a poner pegas y la clienta que ha venido decidida quiere empezar hoy. Escrita en la sala, deja de ser una objeción de la esteticista y pasa a ser cómo se trabaja aquí. La diferencia es enorme: nadie discute con una norma de la casa, y todo el mundo discute con una persona que le retrasa la cita.
Y quien lo lee no es solo la que espera: es la que la acompaña. En estética la clienta viene con frecuencia con alguien, y esa acompañante está sentada veinte minutos sin nada que hacer, mirando la pared, sin cita y sin haber preguntado nada. Es el único público del local que llega sin decisión tomada y sin prisa — y es a quien mejor le funciona una explicación tranquila de qué se hace aquí y por qué esto no es lo mismo que lo de la puerta de al lado.
Con franqueza: nosotros mostramos lo que subes y no comprobamos titulaciones ni aparatos. Qué exige tu comunidad para cada equipo, y qué se puede anunciar, lo resuelven tu asociación y tu asesoría — aquí lo único que sostenemos es que esa diferencia existe, que la clienta no puede verla desde la calle y que quien no la escribe está compitiendo por precio sin necesidad.
Dudas comunes
de centros de estética
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