La sala de espera de tu clínica,
que informa y calma
El dueño entra con el perro nervioso y, en vez de una tele con las noticias, ve el calendario de vacunas, la campaña antiparasitaria del mes y el pienso que recomiendas. Se entera de la revisión del animal senior sin que la recepcionista lo repita en cada visita. Tú lo cambias desde el móvil.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h
Campaña antiparasitaria -20% · urgencias 24h
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para clínica de barrio y hospital veterinario.
Servicios y precios al día
CONSULTA 30€ · VACUNACIÓN desde 25€ · DESPARASITACIÓN · PELUQUERÍA CANINA · URGENCIAS 24h. Cuando cambias un precio o lanzas una campaña, lo subes desde el móvil y la pantalla se actualiza en 2-3 segundos.
Prevención en la sala de espera
Calendario vacunal, campaña antiparasitaria de temporada, cuidados del animal senior, alimentación. Educa al dueño mientras espera, sin que parezca un anuncio y sin que tengas que explicarlo en cada consulta.
Pienso, antiparasitarios y recordatorios
El pienso que recomiendas y los antiparasitarios en venta, más recordatorios suaves (próxima vacuna, revisión, desparasitación). Vendes producto de la tienda y reduces las visitas perdidas por olvido.
Ambiente que calma + horarios y urgencias
Imágenes tranquilas que bajan el estrés del animal y del dueño, tus horarios, el teléfono de urgencias 24h y tus reseñas. Una sala de espera más serena hace consultas más fáciles.
El plan que necesita
tu clínica
Clínica pequeña con 1 pantalla en la sala de espera: Starter 9€/mes. Clínica con pantalla de sala de espera + pantalla de recepción/consulta: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Hospital veterinario con varias consultas y peluquería: Business 59€/mes. Cadena multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Dónde va la pantalla
en la clínica veterinaria
Una clínica veterinaria fideliza con la prevención y calma una sala de espera tensa. Cada pantalla trabaja una parte.
Recepción
Los servicios y precios al día: consulta, vacunación, desparasitación, peluquería canina, urgencias. El dueño ve el catálogo completo y descubre servicios —como la peluquería o la limpieza dental— en los que no había pensado al venir por una consulta.
Sala de espera
La prevención: el calendario vacunal, la campaña antiparasitaria de temporada, los cuidados del animal según la edad. Y un ambiente que calma, con imágenes tranquilas que bajan el estrés del animal y del dueño mientras esperan la consulta.
Zona de venta
El pienso que recomiendas y los antiparasitarios en venta, más recordatorios suaves de la próxima vacuna o desparasitación. Es margen y recurrencia: el dueño repone el pienso y cumple el calendario contigo si se lo recuerdas a tiempo.
Horarios y urgencias
El horario de la clínica, el teléfono de urgencias y las reseñas. En un servicio donde la urgencia genera angustia, tener el teléfono y la información claros da tranquilidad y confianza al dueño.

La prevención fideliza,
el ambiente calma la sala
Una clínica veterinaria vive de la prevención recurrente y de la confianza del dueño. La pantalla trabaja las dos: recuerda los cuidados y baja la tensión.
El precio dicho en el peor momento suena a que cobras por el miedo. En una consulta veterinaria el número casi siempre llega justo después de la mala noticia, y por bien que lo digas, el dueño lo oye mientras piensa en otra cosa. Que las tarifas corrientes —la consulta, la analítica, la radiografía, la cirugía base— estén a la vista en la sala cambia el orden: el dueño ya las leyó, tranquilo, diez minutos antes de que nadie le explicara nada. Cuando llega el momento de decidir, la conversación es sobre el animal y no sobre si el número es justo.
El ambiente que calma mejora la consulta. Una sala de espera veterinaria es tensa: el animal está estresado y el dueño, preocupado. Imágenes tranquilas en pantalla bajan las revoluciones de los dos, y un animal más calmado y un dueño más sereno hacen que la consulta vaya mejor. En un sitio donde la emoción está a flor de piel, el ambiente no es decoración, es parte del servicio.
Dar a conocer servicios y vender pienso amplía el ticket. Muchos dueños vienen por una consulta y no saben que también haces peluquería canina, limpieza dental o que vendes el pienso que su mascota necesita. Mostrar el catálogo completo y el pienso recomendado en pantalla descubre servicios y productos que el dueño necesitaba, y convierte una visita puntual en un cliente que hace todo contigo.
Con franqueza: no nos integramos con tu software veterinario (Qvet, Clinic Cloud, Vetesoft). La pantalla muestra los servicios, la prevención, el pienso y los recordatorios que tú subes, y los cambias desde el móvil; las fichas y la historia clínica siguen en tu sistema. Digisini es la capa de pantalla que fideliza con la prevención y calma la sala.
A las tres de la mañana, con el perro en la mesa
nadie decide bien sobre dinero — y esa es la conversación que rompe la relación
La veterinaria es sanidad íntegramente privada y una urgencia puede costar lo que nadie tenía previsto. El dueño llega asustado, escucha una cifra que no esperaba y tiene que decidir en dos minutos delante del animal. Salga como salga, esa escena deja marca: o se gasta lo que no tiene, o dice que no y se va con una culpa que le durará años. Y en las dos versiones, quien puso el precio fuiste tú.
Por eso la única conversación útil sobre dinero es la que ocurre cuando no hay urgencia: en la sala, en una visita de vacunas, un martes. Ahí se puede decir lo que a las tres de la mañana ya no se puede: en qué rango se mueve una urgencia nocturna, qué suele costar una radiografía o una cirugía habitual, y que existen seguros de salud animal y también la alternativa doméstica de apartar algo cada mes. No es vender un seguro: es que la decisión se tome con la cabeza fría, que es lo único que la hace decidible.
Y hay un derecho que muy poca gente ejerce porque no sabe que lo tiene: pedir el presupuesto por escrito. Pedirlo no es desconfiar del veterinario, y sin embargo casi nadie se atreve, porque en una consulta parece que preguntar por el precio es no querer al animal. Escrito en la pared, deja de ser una petición incómoda y pasa a ser el procedimiento de la casa — y la clínica que lo ofrece antes de que se lo pidan se quita de encima la mitad de las reclamaciones que llegan una semana después.
Lo mismo con lo que no se puede prometer. Un presupuesto de urgencia es una horquilla, no un precio, porque hasta que no se ve por dentro no se sabe. Decirlo así, antes, con un ejemplo de por qué, evita la sensación de factura hinchada que aparece cuando el importe final no coincide con el número que alguien oyó de pasada en un pasillo.
Y hay una razón por la que esto encaja justo en esta pared y no en un folleto: quien lo lee no está en urgencias. Está esperando una vacuna, con el transportín en las rodillas y quince minutos por delante, y es la misma persona que dentro de dos años entrará por la puerta a las tres de la mañana. Es el único momento en que se le puede dar esa información sin que la esté necesitando — y la única forma de que, cuando la necesite, ya la tenga.
Con franqueza: nosotros mostramos lo que subes y no somos aseguradora ni gestionamos cobros. Qué seguros existen y qué debe contener un presupuesto lo resuelven tu colegio profesional y tu asesoría — aquí lo único que sostenemos es que la conversación sobre dinero ocurre igual, y que la diferencia entera está en si ocurre un martes por la mañana o con el animal en la mesa.
Dudas comunes
de veterinarios
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