Saltar al contenido
Para farmacias de barrio, parafarmacias y guardias 24h

Tu mostrador comunica solo,
tú dispensas tranquila

La farmacéutica del barrio actualiza los turnos, la campaña de gripe y la parafarmacia en promoción desde el móvil, entre cliente y cliente. La pantalla del escaparate sigue iluminada cuando cierras: turnos de guardia y farmacia abierta más cercana.

Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta de crédito · Sin técnico

A-142

→ MOSTRADOR 2 · Siguiente: A-143

Actualizado desde el móvil

Negocios que ya gestionan sus pantallas con Digisini

200+
Pantallas activas
50+
Negocios registrados
5 min
De cero a primera pantalla
99,9%
Uptime de la plataforma

Cuatro pantallas para
una farmacia que dispensa de verdad

Turnos, salud preventiva, parafarmacia y guardia. Cuatro contenidos que la farmacéutica controla desde el móvil mientras atiende.

01

Turnos en mostrador

«A-142 → MOSTRADOR 2». El cliente coge número con un QR desde su móvil, sin máquina de tickets, y tú llamas desde el tuyo. El cliente sabe a dónde ir, tú no gritas el número.

02

Campañas de salud por temporada

Vacuna gripe del 1 de octubre al 31 de diciembre. Hidratación y solar de mayo a septiembre. Lavado de manos todo el año. Programa las fechas una vez y las pantallas cambian solas el día exacto.

03

Parafarmacia en promoción

Dermocosmética, vitaminas, productos de temporada. Cambia precios y ofertas entre clientes desde el móvil. La estantería sigue intacta, la pantalla hace el escaparate dinámico que antes no tenías.

04

Guardia y farmacia abierta cercana

De noche con la farmacia cerrada, la pantalla del escaparate sigue iluminada con los horarios de guardia y dónde está la farmacia 24h más próxima. Sigue informando cuando tú ya estás en casa.

Una farmacia de barrio
empieza con Starter 9€/mes

Una pantalla en escaparate (o mostrador), sin marca de agua, todo el contenido cambiable desde el móvil. Si tienes parafarmacia con sala de espera sube a Pro 19€/mes (3 pantallas). Cadenas de barrio con 10 locales: Business 59€/mes. 14 días de prueba en todos los planes de pago, sin permanencia.

Probar gratis 14 días

Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes

Dónde va la pantalla
en la farmacia

La farmacia comunica sola para que el farmacéutico dispense tranquilo, vende la parafarmacia y da servicio de guardia. Cada pantalla cubre una zona.

Mostrador

El turno —«A-142 → MOSTRADOR 2»— con los turnos con QR de Digisini, por número y nunca por nombre. Descarga la cola y el farmacéutico dispensa tranquilo, sin el "¿quién es el último?" constante.

Escaparate

Las campañas de salud por temporada —la vacuna de la gripe de octubre a diciembre, el solar y la hidratación en verano— y, de noche, la información de guardia con la farmacia abierta más cercana. El escaparate iluminado da servicio 24h.

Zona de parafarmacia

La dermocosmética, las vitaminas y los productos de temporada en promoción, con precio. Es el margen libre de la farmacia —sin receta, sin precio regulado—, y la pantalla lo vende sin que el mostrador tenga que ofrecerlo.

Zona de espera

Los consejos de salud, las campañas de prevención y los servicios de la farmacia (SPD, tensión, test). Educan al paciente y dan a conocer los servicios profesionales que muchos no saben que ofreces.

Farmacéutico con bata blanca cogiendo un frasco de una estantería de dispensación llena de cajas de medicamentos ordenadas por filas
Casi todas las preguntas en el mostrador son las mismas tres. Una pantalla las contesta antes de que nadie tenga que preguntar.

El mostrador comunica solo,
tú dispensas tranquila

Una farmacia descarga el mostrador con los turnos, vende el margen libre de la parafarmacia y da servicio de guardia. La pantalla trabaja las tres.

El turno descarga el mostrador y respeta la privacidad. "TURNO 142 · MOSTRADOR 2" por número, nunca por nombre: el paciente sabe cuándo le toca y el farmacéutico dispensa tranquilo, sin el "¿quién va?" constante que interrumpe. El número lo coge el propio cliente con un QR y lo llamas tú desde el móvil, y la privacidad del paciente queda cubierta porque en pantalla solo hay un número.

La parafarmacia es el margen libre, y se vende a la vista. El medicamento tiene precio regulado; la dermocosmética, las vitaminas y el producto de temporada, no. Ese es el margen que sostiene la cuenta, y se vende cuando se ve: una pantalla en la zona de parafarmacia con la promoción del mes coloca el producto sin que el mostrador —ocupado dispensando— tenga que ofrecerlo.

La guardia da servicio y capta. De noche, con la farmacia cerrada, el escaparate iluminado con los horarios y la farmacia de guardia más cercana presta un servicio real al barrio y mantiene tu farmacia presente y visible. Las campañas de temporada —gripe, solar, antialérgicos— se programan por fechas y la pantalla las lanza y las retira sola.

Con franqueza: no gestionamos la dispensación ni la receta electrónica ni el stock. Tampoco leemos tu dispensador de turnos: el turno es el de Digisini, con QR o con los números de tu máquina que vayas apuntando, y el resto del contenido lo subes tú. Digisini es la capa de pantalla que descarga el mostrador, vende parafarmacia y comunica campañas, no un programa de gestión de farmacia.

«¿Aquí me pueden dar la receta de mi comunidad?»
Casi siempre sí, y quien no se atreve a preguntarlo se va sin entrar

En verano, en los pueblos de costa y en las ciudades con universidad, una parte de quien pasa por delante tiene la receta electrónica de otra comunidad y da por hecho que aquí no le sirve. La mayoría no llega ni a preguntarlo: espera a volver a casa, aguanta unos días sin la medicación o acaba en un servicio de urgencias por algo que se resolvía en el mostrador.

Es una de las pocas cosas que una pantalla resuelve del todo, porque el problema entero es de información. No hace falta explicar la interoperabilidad del Sistema Nacional de Salud ni nombrarla: basta una frase en la puerta o encima del mostrador, escrita como se habla — «si tienes receta electrónica de otra comunidad, aquí se puede dispensar; trae la tarjeta sanitaria». Quien la lee entra, y quien iba a preguntarlo con cinco personas detrás se ahorra la escena.

Y hay que decir la otra mitad, que es la que evita el disgusto: no todo entra. Hay casos que se atascan —algunos visados, algún principio activo, las recetas privadas y las de ciertas mutualidades— y esos varían según la comunidad y el momento. Un mensaje que promete de más se paga en el mostrador, y lo paga quien atiende. Por eso la frase útil lleva siempre una segunda línea corta: «hay excepciones, pregúntanos». Dicho así no espanta a nadie y deja al farmacéutico el margen que necesita.

El mismo hueco sirve para el caso inverso, que en la práctica es el más rentable: el cliente de temporada. Una familia que veranea tres semanas en el mismo sitio decide en el primer día qué farmacia es «la suya». Esa decisión se toma por proximidad y por una sensación de que ahí no habrá problemas, y esa sensación se construye con dos frases y no con un folleto.

Con franqueza: nosotros no sabemos qué casos fallan en cada comunidad ni cómo va el sistema cada semana, y no es algo que un programa pueda averiguar. Esa frase la tiene que escribir el farmacéutico, con sus palabras y sus excepciones. Lo único que ponemos es que se pueda cambiar en treinta segundos cuando cambie.

La cola llega a la calle,
el número lo lleva cada uno

En la farmacia la fila no avisa: un lunes después de puente asoma a la calle antes de las diez.

Lunes, 9:40, la fila sale por la entrada. Unos vienen a por la medicación del mes con la tarjeta sanitaria, otros a por un ibuprofeno, y alguien pregunta «¿quién es el último?». Con un QR en la entrada y otro junto a la caja, cada uno escanea, pulsa «Coger número» y queda apuntado, sin app y sin dar ningún dato obligatorio; en la tele sale su número, nunca su nombre.

Se espera mirando la parafarmacia, o haciendo recados. El móvil enseña la posición y, tras unas cuantas dispensaciones, una espera aproximada; con seis por delante, uno se acerca a por el pan y regresa. La farmacéutica pulsa «Siguiente» y la tele saca «A-142 → Mostrador 2» con un «ding-dong», junto a la campaña de la gripe.

La vecina sin smartphone no se queda fuera: se lo pide a la farmacéutica, que le da número desde el panel, en su sitio de la fila. Con dos mostradores en hora punta, cada uno llama con su puesto. Todo, en cómo funcionan los turnos con QR.

Con franqueza: el sistema respeta quién llegó primero y no distingue una receta de una consulta. Si alguien tiene que pasar antes —una embarazada, un niño con fiebre— lo decides tú de palabra, como ahora. El iPhone suena pero no vibra, y con el teléfono bloqueado no hay aviso.

Lo que más nos
pregunta el farmacéutico de barrio

Cuatro cosas que el cliente mira mientras espera: turno actual y mostrador («TURNO 142 · MOSTRADOR 2»), campañas de salud por temporada (gripe en octubre-diciembre, hidratación en verano, lavado de manos), parafarmacia en promoción (cosmética, derma, suplementos) y horarios de guardia con la farmacia abierta más cercana fuera de tu horario.
Sí. Programa vacuna gripe del 1 de octubre al 31 de diciembre, protección solar de mayo a septiembre, alergias de marzo a junio. Las pantallas cambian solas el día que corresponde, no hay que tocar nada desde mostrador.
No nos conectamos con dispensadores de tickets ni con tu programa de gestión. Lo que hay es el sistema de turnos de Digisini, incluido en todos los planes: el cliente coge número con un QR, la farmacéutica llama desde su móvil y la tele saca «A-142 → Mostrador 2» junto a tus campañas. Si ya tienes dispensador, no hace falta quitarlo: no lo leemos, pero añades en el panel los números que va dando («3, 4, 6, 10-15») y la tele los llama igual.
Sí, y va incluido en todos los planes, también en el gratuito. El QR sale en la propia tele, junto al número que se atiende; si la cola llega a la calle, imprimes además el cartel desde el panel para la puerta. El cliente coge número con su móvil sin instalar nada. Para el cliente mayor que no lleva móvil o no se apaña con la cámara, quien atiende le da número desde el panel y entra en la misma cola. Digisini no imprime tickets. Ver cómo funciona →
Crea una playlist con tus marcas de parafarmacia: dermocosmética, vitaminas, productos de temporada (solares en verano, vitamina D en otoño). Cambia precios y promociones desde el móvil entre clientes, sin esperar al técnico.
Sí. Cualquier TV con HDMI sirve, conectada con un Chromecast, Fire Stick o Android TV. En escaparate funciona también de noche con la farmacia cerrada: muestra los horarios de guardia y dónde está la farmacia abierta más cercana. Sigue informando cuando ya cerraste.
Starter 9€/mes si tienes 1 pantalla (escaparate o mostrador). Pro 19€/mes si tienes 3 (escaparate, mostrador y zona de espera). Business 59€/mes para cadenas con 10 pantallas. 14 días de prueba, sin permanencia.
No y no. Cancelas cuando quieras desde el panel, sin penalizaciones. Cuota de instalación cero: pones tú el dispositivo (Chromecast 35€) o pides nuestro servicio de diseño gestionado opcional.
Sí, esa es la base. El aviso aparece como número y mostrador —«A-142 → Mostrador 2»—, nunca con el nombre del paciente ni ningún dato personal. Para coger número con el QR no hay que dar teléfono ni correo; el nombre solo si activas pedirlo, y aun así es opcional, lo ve solo quien atiende y se borra al cerrar el turno. La sala de espera no ve información de nadie y no queda ninguna lista guardada: el paciente sabe cuándo le toca, el farmacéutico dispensa tranquilo y en pantalla solo hay una cifra.
Da servicio y, de paso, te mantiene visible. Con la farmacia cerrada, el escaparate sigue iluminado con los horarios y la farmacia de guardia más cercana: es un servicio real al barrio en el momento en que alguien lo necesita de madrugada, y hace que tu farmacia esté presente incluso cuando no atiendes. Reconocimiento de barrio que se traduce en confianza y en visitas cuando abres.
Sí. Si tienes más de una oficina de farmacia, cada una es su propia pantalla con su turno y sus campañas locales, y todo se administra desde una cuenta. Una campaña común —la vacuna de la gripe, la solar de verano— la publicas a todas a la vez; lo específico de una farmacia lo editas solo ahí. Dos o tres pantallas entran en el plan Pro; un grupo de farmacias va a Business o Network.

Empieza hoy.
La pantalla del escaparate lleva demasiado tiempo apagada.

Primera pantalla gratis para siempre. Sin tarjeta de crédito. Sin técnico. La farmacéutica del barrio actualiza turnos, campañas de salud y parafarmacia desde el móvil en 5 minutos.

Empezar gratis

14 días de prueba en planes de pago · Cancela cuando quieras · API pública en plan Pro+

¿LISTO O PENSÁNDOLO?

Llévate el botón en tu email

Te mandamos el link de 1 clic para crear tu cuenta cuando quieras. Sin password, sin tarjeta, sin compromiso. Tu primera pantalla GRATIS para siempre.

Sin spam. Te llega el link y ya — tú decides cuándo entras.

Sin hardware caroListo en 5 minutosLo gestionas desde el móvilMulti-pantallaSoporte humanoPlan gratis para siempreSin instaladoresCancela cuando quieras