Tu mostrador comunica solo,
tú dispensas tranquila
La farmacéutica del barrio actualiza los turnos, la campaña de gripe y la parafarmacia en promoción desde el móvil, entre cliente y cliente. La pantalla del escaparate sigue iluminada cuando cierras: turnos de guardia y farmacia abierta más cercana.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta de crédito · Sin técnico
MOSTRADOR 2 · Receta crónica
Cuatro pantallas para
una farmacia que dispensa de verdad
Turnos, salud preventiva, parafarmacia y guardia. Cuatro contenidos que la farmacéutica controla desde el móvil mientras atiende.
Turnos en mostrador
«TURNO 142 · MOSTRADOR 2». Sincroniza con tu sistema de turnos vía API pública (plan Pro+) o actualiza manualmente desde el móvil en 3 segundos. El cliente sabe a dónde ir, tú no gritas el número.
Campañas de salud por temporada
Vacuna gripe del 1 de octubre al 31 de diciembre. Hidratación y solar de mayo a septiembre. Lavado de manos todo el año. Programa las fechas una vez y las pantallas cambian solas el día exacto.
Parafarmacia en promoción
Dermocosmética, vitaminas, productos de temporada. Cambia precios y ofertas entre clientes desde el móvil. La estantería sigue intacta, la pantalla hace el escaparate dinámico que antes no tenías.
Guardia y farmacia abierta cercana
De noche con la farmacia cerrada, la pantalla del escaparate sigue iluminada con los horarios de guardia y dónde está la farmacia 24h más próxima. Sigue informando cuando tú ya estás en casa.
Una farmacia de barrio
empieza con Starter 9€/mes
Una pantalla en escaparate (o mostrador), sin marca de agua, todo el contenido cambiable desde el móvil. Si tienes parafarmacia con sala de espera sube a Pro 19€/mes (3 pantallas). Cadenas de barrio con 10 locales: Business 59€/mes. 14 días de prueba en todos los planes de pago, sin permanencia.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Dónde va la pantalla
en la farmacia
La farmacia comunica sola para que el farmacéutico dispense tranquilo, vende la parafarmacia y da servicio de guardia. Cada pantalla cubre una zona.
Mostrador
El turno —"TURNO 142 · MOSTRADOR 2"— sincronizado con tu sistema de turnos vía API (plan Pro+), por número y nunca por nombre. Descarga la cola y el farmacéutico dispensa tranquilo, sin el "¿quién es el último?" constante.
Escaparate
Las campañas de salud por temporada —la vacuna de la gripe de octubre a diciembre, el solar y la hidratación en verano— y, de noche, la información de guardia con la farmacia abierta más cercana. El escaparate iluminado da servicio 24h.
Zona de parafarmacia
La dermocosmética, las vitaminas y los productos de temporada en promoción, con precio. Es el margen libre de la farmacia —sin receta, sin precio regulado—, y la pantalla lo vende sin que el mostrador tenga que ofrecerlo.
Zona de espera
Los consejos de salud, las campañas de prevención y los servicios de la farmacia (SPD, tensión, test). Educan al paciente y dan a conocer los servicios profesionales que muchos no saben que ofreces.

El mostrador comunica solo,
tú dispensas tranquila
Una farmacia descarga el mostrador con los turnos, vende el margen libre de la parafarmacia y da servicio de guardia. La pantalla trabaja las tres.
El turno descarga el mostrador y respeta la privacidad. "TURNO 142 · MOSTRADOR 2" por número, nunca por nombre: el paciente sabe cuándo le toca y el farmacéutico dispensa tranquilo, sin el "¿quién va?" constante que interrumpe. Se sincroniza con tu sistema de turnos vía API, así que no llevas dos sitios, y la privacidad del paciente queda cubierta porque en pantalla solo hay un número.
La parafarmacia es el margen libre, y se vende a la vista. El medicamento tiene precio regulado; la dermocosmética, las vitaminas y el producto de temporada, no. Ese es el margen que sostiene la cuenta, y se vende cuando se ve: una pantalla en la zona de parafarmacia con la promoción del mes coloca el producto sin que el mostrador —ocupado dispensando— tenga que ofrecerlo.
La guardia da servicio y capta. De noche, con la farmacia cerrada, el escaparate iluminado con los horarios y la farmacia de guardia más cercana presta un servicio real al barrio y mantiene tu farmacia presente y visible. Las campañas de temporada —gripe, solar, antialérgicos— se programan por fechas y la pantalla las lanza y las retira sola.
Con franqueza: no gestionamos la dispensación ni la receta electrónica ni el stock. El turno sí se sincroniza con tu sistema vía su API pública; el resto del contenido lo subes tú. Digisini es la capa de pantalla que descarga el mostrador, vende parafarmacia y comunica campañas, no un programa de gestión de farmacia.
«¿Aquí me pueden dar la receta de mi comunidad?»
Casi siempre sí, y quien no se atreve a preguntarlo se va sin entrar
En verano, en los pueblos de costa y en las ciudades con universidad, una parte de quien pasa por delante tiene la receta electrónica de otra comunidad y da por hecho que aquí no le sirve. La mayoría no llega ni a preguntarlo: espera a volver a casa, aguanta unos días sin la medicación o acaba en un servicio de urgencias por algo que se resolvía en el mostrador.
Es una de las pocas cosas que una pantalla resuelve del todo, porque el problema entero es de información. No hace falta explicar la interoperabilidad del Sistema Nacional de Salud ni nombrarla: basta una frase en la puerta o encima del mostrador, escrita como se habla — «si tienes receta electrónica de otra comunidad, aquí se puede dispensar; trae la tarjeta sanitaria». Quien la lee entra, y quien iba a preguntarlo con cinco personas detrás se ahorra la escena.
Y hay que decir la otra mitad, que es la que evita el disgusto: no todo entra. Hay casos que se atascan —algunos visados, algún principio activo, las recetas privadas y las de ciertas mutualidades— y esos varían según la comunidad y el momento. Un mensaje que promete de más se paga en el mostrador, y lo paga quien atiende. Por eso la frase útil lleva siempre una segunda línea corta: «hay excepciones, pregúntanos». Dicho así no espanta a nadie y deja al farmacéutico el margen que necesita.
El mismo hueco sirve para el caso inverso, que en la práctica es el más rentable: el cliente de temporada. Una familia que veranea tres semanas en el mismo sitio decide en el primer día qué farmacia es «la suya». Esa decisión se toma por proximidad y por una sensación de que ahí no habrá problemas, y esa sensación se construye con dos frases y no con un folleto.
Con franqueza: nosotros no sabemos qué casos fallan en cada comunidad ni cómo va el sistema cada semana, y no es algo que un programa pueda averiguar. Esa frase la tiene que escribir el farmacéutico, con sus palabras y sus excepciones. Lo único que ponemos es que se pueda cambiar en treinta segundos cuando cambie.
Lo que más nos
pregunta el farmacéutico de barrio
Empieza hoy.
La pantalla del escaparate lleva demasiado tiempo apagada.
Primera pantalla gratis para siempre. Sin tarjeta de crédito. Sin técnico. La farmacéutica del barrio actualiza turnos, campañas de salud y parafarmacia desde el móvil en 5 minutos.
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