La cita, el servicio y los cuidados,
en las pantallas de la clínica
La sala de espera de una clínica oftalmológica concentra pacientes con motivos muy distintos: una revisión rutinaria, un control post-LASIK, una urgencia de visión, una visita pediátrica. Los tiempos varían según la prueba (fondo de ojo, OCT, campimetría, dilatación), y los carteles impresos con recordatorios —no conducir tras la dilatación, ayuno previo a una intervención— quedan desfasados con cada protocolo. En pantalla se ve la cita actual, los próximos pacientes por consulta, los servicios y los cuidados pre/post-prueba, actualizados desde el móvil sin imprimir.
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Próximos: 11:45 OCT · 12:00 fondo de ojo · 12:15 control post-LASIK
Lo que muestran sus pantallas
desde el primer día
Contenido adaptado a la clínica oftalmológica: agenda, servicios, cuidados y avisos obligatorios. Sin diseñadores, sin agencias, sin imprenta.
Agenda por consulta
Cita actual y próximos pacientes por sala o consulta. Pruebas asignadas visibles: OCT, fondo de ojo, campimetría, biometría, revisión post-operatoria. Tiempo medio de espera orientativo. El paciente sabe en qué punto está sin preguntar en recepción.
Servicios habituales
Revisión oftalmológica, fondo de ojo, OCT, patología de retina, glaucoma, cataratas, cirugía refractiva, baja visión, oftalmología pediátrica. Toda la información es orientativa y no constituye diagnóstico ni promesa de resultado clínico. Consulte siempre con su oftalmólogo.
Cuidados pre/post-prueba
Ayuno antes de intervención, no conducir tras la dilatación, pauta de gotas según protocolo, controles post-operatorios, signos de alarma que requieren contacto urgente, número de urgencias de la clínica. Actualizable en segundos cuando cambia el protocolo.
Avisos sanitarios obligatorios
Hoja de quejas y reclamaciones, derechos del paciente, RGPD e información sobre tratamiento de datos, autorizaciones de aseguradoras, médico responsable y número de colegiado, protocolos de higiene y bioseguridad. Cumplimiento RD 1907/1996 y normativa de publicidad sanitaria.
El plan adecuado
para su clínica
Plan adecuado para una consulta unipersonal con 1 pantalla en sala de espera: Starter 9€/mes. Clínica con varias salas y pantalla de recepción: Pro 19€/mes (hasta 3 pantallas, el más habitual). Clínica con múltiples consultas y unidades de prueba: Business 59€/mes. Red de centros oftalmológicos: Network 199€/mes (hasta 50 pantallas, gestión centralizada). Todos los planes de pago incluyen 14 días de prueba sin tarjeta.
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Dónde va la pantalla
en la clínica oftalmológica
En oftalmología, informar bien evita incidencias y da a conocer los servicios de más valor. Cada pantalla cubre un momento de la visita.
Sala de espera
La agenda por consulta (cita actual y próximos por sala, con iniciales o número), los servicios y los cuidados. El paciente sabe a qué atenerse sin preguntar en el mostrador, y descubre servicios en los que no había pensado al venir.
Consultas y pruebas
La información de cada prueba: qué es un OCT, un fondo de ojo, para qué sirve la dilatación. El paciente que entiende la prueba está más tranquilo y colabora mejor, y la consulta va más fluida.
Zona post-dilatación
Los cuidados tras la prueba o la intervención: no conducir tras la dilatación, gafas de sol, la pauta de gotas según protocolo, el ayuno antes de cirugía. Evita incidencias, sustos y llamadas posteriores a la clínica.
Recepción
Los avisos obligatorios (derechos del paciente, RGPD, hoja de reclamaciones) y el servicio estrella: la cirugía refractiva. Muchos pacientes de revisión rutinaria son miopes que no saben que podrían dejar las gafas.

Informar bien evita incidencias,
y da a conocer la refractiva
Una clínica oftalmológica reduce incidencias informando de los cuidados, y crece dando a conocer los servicios de más valor a los pacientes que ya tiene dentro.
Los cuidados post-prueba evitan incidencias y llamadas. "No conduzca tras la dilatación", la pauta de gotas, el ayuno antes de cirugía: son instrucciones que, si el paciente no las tiene claras, se convierten en incidencias, sustos y llamadas a la clínica. En pantalla, junto a la sala de pruebas, se leen y se recuerdan, y la seguridad del paciente mejora.
La cirugía refractiva se vende a quien ya tienes dentro. Muchos pacientes que vienen a una revisión rutinaria son miopes que no saben que podrían dejar las gafas. Dar a conocer la cirugía refractiva —con calma, informativa, no agresiva— en la sala de espera capta al candidato ideal: el que ya confía en tu clínica y solo necesitaba saber que existe la opción.
La agenda visible descarga el mostrador y respeta la privacidad. Mostrar la cita actual y las próximas por consulta, identificadas solo por iniciales o número, reduce el "¿cuánto me queda?" en recepción sin exponer datos del paciente. La sala está más ordenada y el personal atiende en lugar de hacer de reloj.
Con franqueza: no nos integramos automáticamente con tu HIS/RIS ni leemos la historia clínica. La pantalla muestra lo que el personal sube y la agenda que introduce, sin datos clínicos, en servidores dentro de la UE. Para lo asistencial sigues con tu sistema de gestión oftalmológica.
«No volver a depender de las gafas» es cierto,
y aun así quien se opera a los treinta probablemente usará gafas para leer a los cuarenta y cinco
La cirugía refractiva corrige lo que corrige, y la vista cansada llega después por un camino distinto que no tiene nada que ver con la operación ni con cómo salió. Clínicamente es evidente. Para el paciente no lo es en absoluto: él recuerda una frase de hace quince años, y el día que necesita unas gafas de cerca no piensa «esto es otra cosa» — piensa que aquello no duró.
Es una de las pocas insatisfacciones que se generan con un resultado perfecto. Nada salió mal, nadie hizo nada mal, y aun así hay una persona contando a sus conocidos que se operó y «al final acabó con gafas igual». Esa frase circula durante años y no admite réplica, porque desde su punto de vista es rigurosamente verdad. Lo único que faltó fue decirle, antes, qué corrige y qué no corrige la operación.
Y decirlo no cuesta una sola intervención. Quien está decidiendo compara veinte años de lentillas con una operación: saber que hacia los cuarenta y tantos usará gafas para leer no cambia esa cuenta en absoluto — es lo que le habría pasado igualmente. Cambia otra cosa, que ocurre mucho después: cómo describe la clínica cuando llegue ese momento. Es una frase que no afecta a la venta de hoy y decide la recomendación de dentro de quince años.
La misma lógica vale para las primeras semanas y ahí el efecto es inmediato. Sequedad, halos de noche, visión fluctuante: cosas previstas que, si no se han anunciado, se leen como complicaciones y llenan el teléfono de la clínica en horario de consulta. Escritas antes, con el plazo aproximado en que se van, dejan de ser un motivo de llamada y pasan a ser una confirmación de que todo va como se dijo.
Con toda honestidad: nada de esto es información clínica y lo que se anuncia lo decide la clínica — la pantalla enseña lo que se carga. Lo señalamos porque es el único contenido de este sector que trabaja contra una expectativa que la propia publicidad del sector ha creado.
La revisión del día después,
sin quince personas citadas a la misma hora
Muchas consultas de oftalmología citan a todos los operados de cataratas a primera hora para la revisión del día siguiente, y los atienden según van entrando.
8:30, quince operados con su parche y un acompañante cada uno. Todos citados a la vez, todos pendientes de la sala de exploración. Con un QR en recepción, el acompañante saca número nada más entrar, sin app ni datos obligatorios, y saber quién estaba antes deja de depender de la memoria de nadie.
Pensado para quien ve mal. El paciente operado o con la pupila dilatada no va a leer el móvil, pero su acompañante sí: ve su posición en la fila y, tras varias revisiones, una estimación en minutos. En la pared, la tele saca «A-009 → Exploración 2» en grande, con un «ding-dong», el número parpadeando y dicho en voz alta.
Dos oftalmólogos, una fila. Si revisan dos a la vez, cada uno llama con su puesto y la tele enseña ambos. A quien viene solo y sin teléfono, recepción le da número desde el panel. Los detalles, en turnos con QR para la consulta.
Con franqueza: el sistema no sigue el circuito de pruebas: el paciente que sale a dilatar y regresa no se recoloca solo; eso lo lleva tu personal. Y para alguien que no ve bien, cuenta más el número grande de la tele que su teléfono.
Dudas habituales
de clínicas oftalmológicas
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