El horario que llena
tus clases de las 11
El alumno nuevo entra, mira el corcho con los horarios impresos a mano y no sabe si el vinyasa es lo suyo o le viene grande. En vez de papeles pinchados, ve la clase de las 11 con plazas libres, qué estilo le pega y el bono de 10 que le sale a cuenta. Reserva esa misma semana. Tú mueves una clase desde el móvil y la pantalla se actualiza sola.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h
Nivel medio · con Marta · 4 plazas libres
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para estudio de barrio y para centro con varias salas y profes.
El horario de clases siempre al día
La cuadrícula de la semana con la clase, el profe, el nivel y las plazas libres. Cuando una profe cambia el turno o abres una clase nueva, lo mueves desde el móvil y la pantalla se actualiza en 2-3 segundos. Se acabó el corcho con tachones.
Los estilos explicados
Vinyasa, hatha, yin, pilates suelo y meditación, explicados en una frase: para quién es y qué notas al salir. El que no se atreve a entrar a una clase porque no sabe si le viene grande lo entiende, y prueba más estilos. Es lo que sube la asistencia a las clases vacías.
Bonos, membresía y retos
El bono de 10 clases, la membresía mensual y los retos (reto 21 días, taller de respiración). Conviertes al que viene suelto a una clase en alumno recurrente, que es lo que llena el estudio mes a mes en vez de depender del boca a boca.
Ambiente que calma + profes y reseñas
Imágenes que bajan revoluciones en recepción, la presentación de cada profe y tus reseñas reales. En la sala, antes y después de clase, una frase o una imagen que acompaña. El alumno entra ya en otro tono y se queda con quién le va a dar la clase.
El plan que necesita
tu estudio
Estudio pequeño con 1 pantalla en recepción: Starter 9€/mes. Estudio con pantalla de recepción + pantalla de sala: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Centro grande con varias salas: Business 59€/mes. Cadena de estudios multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Dónde va la pantalla
en el estudio de yoga
Un estudio de yoga llena las clases y retiene con la membresía. Cada pantalla trabaja una parte, sin romper la calma del sitio.
Recepción
La cuadrícula de la semana con la clase, el profe, el nivel y las plazas libres. Ver el horario claro con los huecos de hoy hace que el alumno reserve la clase de las 11 que estaba medio vacía, y ordena las dudas en recepción.
Zona de info
Los estilos explicados en una frase: vinyasa, hatha, yin, pilates suelo, meditación, para qué es cada uno. El que nunca ha hecho yoga no se apunta a "vinyasa" si no sabe qué es; explicarlo baja la barrera de la primera clase.
Zona de bonos
El bono de 10 clases, la membresía mensual y los retos —el reto de 21 días, el taller de fin de semana—. Es donde el alumno pasa de la clase suelta al compromiso, que es lo que da estabilidad al estudio.
Sala de práctica
Un ambiente que baja revoluciones antes de empezar, la presentación de cada profe y tus reseñas. Imágenes que calman en recepción y en la sala preparan al alumno para la práctica sin romper la atmósfera del estudio.

Llena las clases flojas,
y retiene con la membresía
Un estudio de yoga vive de las clases llenas, de captar al que nunca ha probado y de convertir la clase suelta en membresía. La pantalla trabaja las tres.
El horario con plazas libres llena las clases flojas. Una clase a media capacidad es ingreso perdido y peor energía en la sala. Mostrar el horario de la semana con las plazas libres de hoy hace que el alumno reserve el hueco de la clase de las 11 que estaba vacía, y llena las franjas flojas con la gente que ya está en el estudio. Ver el horario claro, además, descarga a recepción de repetir a qué hora es cada clase.
Explicar los estilos capta al que nunca ha probado. El principal freno de un estudio de yoga es el que quiere empezar pero no sabe por dónde: no se apunta a "vinyasa" o "yin" si no sabe qué son ni cuál le conviene. Explicar cada estilo en una frase —para qué es, para quién— baja la barrera de la primera clase y convierte al curioso en alumno de prueba, que es el primer paso hacia el bono y la membresía.
El bono y la membresía convierten la clase suelta en compromiso. El alumno que solo viene de vez en cuando deja poco y se pierde fácil; el que compra el bono o la membresía se compromete y se queda. Mostrar el bono de 10, la membresía mensual y los retos —el de 21 días crea comunidad y hábito— empuja esa conversión, que es la que da estabilidad y previsión a la cuenta de un estudio.
Con franqueza: la reserva de clases la lleva tu software (Bsport, Momoyoga, Mindbody). La pantalla muestra el horario, las plazas, los estilos y los bonos que tú subes, y el alumno reserva por tu vía; no gestionamos la reserva en sí. Digisini es la capa de pantalla que llena las clases y comunica los bonos, sin romper la calma del estudio.
«Me quedaban tres clases del bono.»
Y caducó en agosto, cuando el estudio estaba cerrado dos semanas
El bono de diez clases con caducidad es el producto más vendido de casi cualquier estudio y el que más discusiones genera, siempre en el mismo sitio: en la recepción, con alguien que viene a practicar y descubre que ya no puede. No hay mala fe por ninguna de las dos partes — hay una condición que se aceptó en enero, sin leerla del todo, y que reaparece siete meses después con la peor cara posible.
El sitio donde se resuelve no es la conversación: es el momento de la compra. La caducidad escrita al lado del precio — «10 clases · 90 € · válido 3 meses» — vale más que cualquier explicación posterior, porque convierte una sorpresa en una condición conocida. Es exactamente el tipo de dato que se omite por miedo a que frene la venta, y lo que frena de verdad no es leerlo: es enterarse después.
Y hay una decisión de fondo que conviene tomar en frío, con la calculadora y no en el mostrador. Un bono que caduca en tres meses y otro que caduca en seis producen ingresos parecidos y clientes distintos: el corto obliga a venir, el largo hace que la persona no abandone del todo cuando llega una temporada mala. Lo que casi nunca compensa es el término medio no escrito — plazo corto, excepciones concedidas de una en una y la sensación, para quien las pide, de que aquí las reglas dependen del día.
Si se hacen excepciones, y casi todo el mundo las hace, mejor que estén escritas. «Se congela el bono por enfermedad o viaje, avisando antes» es una frase que se puede anunciar sin miedo: no la usará mucha gente, evita las tres discusiones del trimestre y, sobre todo, dice algo sobre la casa que ninguna campaña dice mejor. Una excepción publicada es una norma; una excepción concedida a quien insiste es un agravio para quien no insistió.
Aquí no hablamos de lo que dice la ley sobre este tipo de condiciones, que da para mucho y depende del contrato y del caso — eso lo mira quien te lleva los papeles. Lo que sí sabemos, porque es lo nuestro, es que casi todos estos estudios ya tienen la información escrita en algún sitio: en la web, en un cartel viejo o en un correo de 2024. El trabajo no es redactarla, es que esté donde se decide.
Dudas comunes
de profes y dueños de estudio
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