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Para estudios de yoga, pilates y meditación

El horario que llena
tus clases de las 11

El alumno nuevo entra, mira el corcho con los horarios impresos a mano y no sabe si el vinyasa es lo suyo o le viene grande. En vez de papeles pinchados, ve la clase de las 11 con plazas libres, qué estilo le pega y el bono de 10 que le sale a cuenta. Reserva esa misma semana. Tú mueves una clase desde el móvil y la pantalla se actualiza sola.

Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h

VINYASA · 11:00

Nivel medio · con Marta · 4 plazas libres

Cambiado desde el móvil

Confianza de estudios de yoga, pilates y centros de meditación

200+
Pantallas activas
50+
Negocios registrados
5 min
De cero a primera pantalla
99,9%
Uptime de la plataforma

Lo que muestras en pantalla
desde el primer día

Plantillas listas para estudio de barrio y para centro con varias salas y profes.

01

El horario de clases siempre al día

La cuadrícula de la semana con la clase, el profe, el nivel y las plazas libres. Cuando una profe cambia el turno o abres una clase nueva, lo mueves desde el móvil y la pantalla se actualiza en 2-3 segundos. Se acabó el corcho con tachones.

02

Los estilos explicados

Vinyasa, hatha, yin, pilates suelo y meditación, explicados en una frase: para quién es y qué notas al salir. El que no se atreve a entrar a una clase porque no sabe si le viene grande lo entiende, y prueba más estilos. Es lo que sube la asistencia a las clases vacías.

03

Bonos, membresía y retos

El bono de 10 clases, la membresía mensual y los retos (reto 21 días, taller de respiración). Conviertes al que viene suelto a una clase en alumno recurrente, que es lo que llena el estudio mes a mes en vez de depender del boca a boca.

04

Ambiente que calma + profes y reseñas

Imágenes que bajan revoluciones en recepción, la presentación de cada profe y tus reseñas reales. En la sala, antes y después de clase, una frase o una imagen que acompaña. El alumno entra ya en otro tono y se queda con quién le va a dar la clase.

El plan que necesita
tu estudio

Estudio pequeño con 1 pantalla en recepción: Starter 9€/mes. Estudio con pantalla de recepción + pantalla de sala: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Centro grande con varias salas: Business 59€/mes. Cadena de estudios multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.

Empezar gratis →

Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes

Dónde va la pantalla
en el estudio de yoga

Un estudio de yoga llena las clases y retiene con la membresía. Cada pantalla trabaja una parte, sin romper la calma del sitio.

Recepción

La cuadrícula de la semana con la clase, el profe, el nivel y las plazas libres. Ver el horario claro con los huecos de hoy hace que el alumno reserve la clase de las 11 que estaba medio vacía, y ordena las dudas en recepción.

Zona de info

Los estilos explicados en una frase: vinyasa, hatha, yin, pilates suelo, meditación, para qué es cada uno. El que nunca ha hecho yoga no se apunta a "vinyasa" si no sabe qué es; explicarlo baja la barrera de la primera clase.

Zona de bonos

El bono de 10 clases, la membresía mensual y los retos —el reto de 21 días, el taller de fin de semana—. Es donde el alumno pasa de la clase suelta al compromiso, que es lo que da estabilidad al estudio.

Sala de práctica

Un ambiente que baja revoluciones antes de empezar, la presentación de cada profe y tus reseñas. Imágenes que calman en recepción y en la sala preparan al alumno para la práctica sin romper la atmósfera del estudio.

Balda de un estudio de yoga con tres esterillas enrolladas, mantas dobladas al lado y los cojines de meditación en el estante de abajo
Quien entra descalzo ya no lleva el móvil en la mano. Lo que tenga que leer tiene que estar en la pared.

Llena las clases flojas,
y retiene con la membresía

Un estudio de yoga vive de las clases llenas, de captar al que nunca ha probado y de convertir la clase suelta en membresía. La pantalla trabaja las tres.

El horario con plazas libres llena las clases flojas. Una clase a media capacidad es ingreso perdido y peor energía en la sala. Mostrar el horario de la semana con las plazas libres de hoy hace que el alumno reserve el hueco de la clase de las 11 que estaba vacía, y llena las franjas flojas con la gente que ya está en el estudio. Ver el horario claro, además, descarga a recepción de repetir a qué hora es cada clase.

Explicar los estilos capta al que nunca ha probado. El principal freno de un estudio de yoga es el que quiere empezar pero no sabe por dónde: no se apunta a "vinyasa" o "yin" si no sabe qué son ni cuál le conviene. Explicar cada estilo en una frase —para qué es, para quién— baja la barrera de la primera clase y convierte al curioso en alumno de prueba, que es el primer paso hacia el bono y la membresía.

El bono y la membresía convierten la clase suelta en compromiso. El alumno que solo viene de vez en cuando deja poco y se pierde fácil; el que compra el bono o la membresía se compromete y se queda. Mostrar el bono de 10, la membresía mensual y los retos —el de 21 días crea comunidad y hábito— empuja esa conversión, que es la que da estabilidad y previsión a la cuenta de un estudio.

Con franqueza: la reserva de clases la lleva tu software (Bsport, Momoyoga, Mindbody). La pantalla muestra el horario, las plazas, los estilos y los bonos que tú subes, y el alumno reserva por tu vía; no gestionamos la reserva en sí. Digisini es la capa de pantalla que llena las clases y comunica los bonos, sin romper la calma del estudio.

«Me quedaban tres clases del bono.»
Y caducó en agosto, cuando el estudio estaba cerrado dos semanas

El bono de diez clases con caducidad es el producto más vendido de casi cualquier estudio y el que más discusiones genera, siempre en el mismo sitio: en la recepción, con alguien que viene a practicar y descubre que ya no puede. No hay mala fe por ninguna de las dos partes — hay una condición que se aceptó en enero, sin leerla del todo, y que reaparece siete meses después con la peor cara posible.

El sitio donde se resuelve no es la conversación: es el momento de la compra. La caducidad escrita al lado del precio — «10 clases · 90 € · válido 3 meses» — vale más que cualquier explicación posterior, porque convierte una sorpresa en una condición conocida. Es exactamente el tipo de dato que se omite por miedo a que frene la venta, y lo que frena de verdad no es leerlo: es enterarse después.

Y hay una decisión de fondo que conviene tomar en frío, con la calculadora y no en el mostrador. Un bono que caduca en tres meses y otro que caduca en seis producen ingresos parecidos y clientes distintos: el corto obliga a venir, el largo hace que la persona no abandone del todo cuando llega una temporada mala. Lo que casi nunca compensa es el término medio no escrito — plazo corto, excepciones concedidas de una en una y la sensación, para quien las pide, de que aquí las reglas dependen del día.

Si se hacen excepciones, y casi todo el mundo las hace, mejor que estén escritas. «Se congela el bono por enfermedad o viaje, avisando antes» es una frase que se puede anunciar sin miedo: no la usará mucha gente, evita las tres discusiones del trimestre y, sobre todo, dice algo sobre la casa que ninguna campaña dice mejor. Una excepción publicada es una norma; una excepción concedida a quien insiste es un agravio para quien no insistió.

Aquí no hablamos de lo que dice la ley sobre este tipo de condiciones, que da para mucho y depende del contrato y del caso — eso lo mira quien te lleva los papeles. Lo que sí sabemos, porque es lo nuestro, es que casi todos estos estudios ya tienen la información escrita en algún sitio: en la web, en un cartel viejo o en un correo de 2024. El trabajo no es redactarla, es que esté donde se decide.

Dudas comunes
de profes y dueños de estudio

El horario de clases de la semana con profesor, nivel y plazas libres, los estilos explicados (vinyasa, hatha, yin, pilates), los bonos y la membresía mensual, los retos y talleres (reto 21 días, taller de respiración), un ambiente que calma en recepción y tus reseñas. Todo se cambia desde el móvil en segundos, cuando mueves una clase o cambias de profe.
Sí. Cualquier Smart TV con navegador (Samsung Tizen reciente, LG webOS, Android TV) funciona directo. Si la tele es antigua, un Fire Stick o Chromecast (~30 €) la convierte en pantalla digital. Instalación: conectas la TV, abres Digisini en el navegador, metes el PIN de 6 dígitos. 5 minutos por pantalla.
Sí. Cada pantalla tiene su contenido y su programación. La de recepción muestra el horario, los estilos y los bonos, que el alumno ve al entrar. La de la sala (antes y después de clase, nunca durante) muestra imágenes que calman, la frase del día o el próximo taller. Todo independiente y cambiable desde el móvil.
Hoy la integración nativa con tu software de reservas no está incluida — el horario, los estilos y los bonos los actualizas a mano desde el móvil (10 segundos por cambio). Si tu plan es Business o superior, hablamos de integración a medida vía API. Para un estudio con un horario semanal estable, gestionar desde el móvil suele ser más rápido que sincronizar.
Estudio pequeño con 1 pantalla en recepción: plan Starter 9 €/mes. Estudio con pantalla de recepción + pantalla de sala: plan Pro 19 €/mes (3 pantallas, el más popular). Centro grande con varias salas: plan Business 59 €/mes. Cadena de estudios multisede: plan Network 199 €/mes (50 pantallas, cuenta por estudio). Ver todos los planes.
Sí. El player guarda hasta 48 horas de contenido en caché. Si el WiFi del estudio se cae a media mañana, las pantallas siguen mostrando el horario, los estilos y los bonos sin cortarse. Cuando vuelve la conexión, sincroniza solo los últimos cambios.
No. Cancelas cuando quieras, sin penalización. 14 días de prueba en planes de pago, sin tarjeta. Plan Free permanente: 1 pantalla con marca de agua Digisini y 5 % de slots de anuncios de partners. Cuando quieras quitarlos, pasas a Starter por 9 €/mes.
Sí, y es de lo que más rinde. Una clase a media capacidad es ingreso perdido y peor energía en la sala. Mostrar el horario de la semana con las plazas libres de hoy hace que el alumno reserve el hueco de la clase de las 11 que estaba medio vacía, y llena las franjas flojas con gente que ya está en el estudio. Además, tener el horario claro en recepción descarga al personal de repetir a qué hora es cada clase y con qué profe. La disponibilidad la refleja tu sistema de reservas.
Mucho, porque el principal freno es el que quiere empezar y no sabe por dónde. Nadie se apunta a "vinyasa" o "yin" si no sabe qué son ni cuál le conviene. Explicar cada estilo en una frase —para qué es, para quién— en la pantalla baja la barrera de la primera clase y convierte al curioso en alumno de prueba. Es el primer paso del embudo: de no atreverse a probar una clase, y de la clase de prueba al bono y la membresía, que es donde está la retención.
Sí, y son lo que da estabilidad al estudio. El alumno que solo viene de vez en cuando deja poco y se pierde fácil; el que compra el bono de 10 o la membresía mensual se compromete y se queda. Mostrar los bonos, la membresía y los retos —el de 21 días crea comunidad y hábito, que es lo que engancha— empuja esa conversión de la clase suelta al compromiso. La pantalla mantiene esas opciones visibles para que el alumno dé el paso cuando está motivado, justo después de una buena clase.

Tu primera pantalla,
encendida esta tarde.

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