Las salas, las vistas y los KPIs,
en las pantallas del bufete
El cliente llega, la pantalla de recepción le da la bienvenida por su nombre y le indica la sala donde le espera su abogado. En el pasillo, los letrados ven las vistas del día, los casos activos y la facturación del mes. En vez de preguntar en recepción «¿la sala A está libre?», cada zona tiene su pantalla con lo que toca. Tú cambias las salas y los KPIs desde el móvil.
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Sala B · vista 11:30 · facturación Q1 +12% · objetivos 78%
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para el despacho unipersonal y para el bufete con varias plantas.
Salas de reuniones y vistas programadas
Qué salas están libres u ocupadas, con la hora de fin de la reunión actual. Las vistas y citas del día con hora, sala y abogado asignado. El letrado ve si puede coger la sala A para una llamada sin tener que levantarse a mirar. Cuando termina una reunión, lo marcas desde el móvil y el estado se actualiza al instante.
KPIs del despacho: casos, facturación y objetivos
Los casos activos por área, la facturación del mes vs objetivo, los ingresos por socio, las horas facturables del equipo. El socio ve que la facturación va al 78 % del objetivo y sabe si apretar en cierre de mes. Los datos se actualizan desde el móvil sin necesidad de que pases por sistemas internos.
Comunicación interna y logros del equipo
Los anuncios del día, los cumpleaños del mes, las sentencias ganadas destacadas, los nuevos clientes y los agradecimientos entre compañeros. El abogado nuevo encuentra las normas del despacho en la pantalla del office sin tener que preguntar. El equipo se siente más conectado, incluso en semanas de mucho juzgado.
Recepción inteligente y guía de visitantes
La pantalla de recepción da la bienvenida al cliente con su nombre cuando llega, muestra el directorio de abogados con su ubicación en la planta y las salas donde se recibirá cada visita. El cliente sabe a dónde ir sin preguntar en recepción. El bufete parece más grande, más organizado y más moderno desde el momento en que se abre la puerta.
El plan que necesita
tu despacho
Despacho pequeño con 1 pantalla en recepción: Starter 9€/mes. Despacho con recepción + sala de espera + zona de abogados: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Bufete grande con varias plantas: Business 59€/mes. Red de despachos multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
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Dónde va la pantalla
en el bufete
En un despacho de abogados manda la confidencialidad: lo que ve el cliente y lo que ve el equipo nunca pueden mezclarse. La pantalla separa ambos mundos.
Recepción y visitantes
La bienvenida al cliente por su nombre cuando llega, el directorio del despacho y la guía a la sala. Una recepción cuidada proyecta la seriedad y el detalle que un cliente espera de su abogado desde que cruza la puerta.
Salas de reuniones y vistas
Qué salas están libres u ocupadas con la hora de fin de la reunión actual, y las vistas y citas programadas del día. Ordena la agenda del despacho sin que nadie tenga que preguntar si la sala grande está cogida.
Zona de abogados
Los KPIs internos —casos activos por área, facturación del mes vs objetivo, ingresos por socio, horas facturables— en una pantalla que el cliente no ve jamás. Alinea al despacho con los números delante, sin exponer nada a quien no debe.
Zona común
La comunicación interna: los anuncios del día, las sentencias ganadas destacadas, los nuevos clientes relevantes y los cumpleaños. Construye equipo y celebra los éxitos sin mezclar nunca con las zonas de cliente.

Confidencialidad delante,
KPIs detrás
Un bufete se juega la imagen en la recepción y la gestión en los números, y no puede permitirse que una cosa se cuele en la otra. La pantalla, bien separada, resuelve las dos.
La separación cliente/interno es innegociable. En un despacho de abogados, que un cliente vea en una pantalla los casos activos, la facturación o los datos de otro asunto sería un problema serio de confidencialidad. Por eso las pantallas se separan por completo: recepción y salas muestran bienvenida y marca; la zona de abogados muestra los KPIs, y el cliente no la ve nunca. Cada pantalla es una lista distinta.
La recepción proyecta la seriedad que se espera de un abogado. El cliente que confía un asunto a un bufete espera cuidado y detalle, y eso se transmite desde la puerta. Una recepción que le recibe por su nombre, con un directorio claro y una guía a la sala, comunica profesionalidad antes de la primera palabra. La imagen importa cuando lo que vendes es confianza.
Los números coordinan el despacho sin reuniones de más. Los KPIs en la zona de abogados —casos por área, facturación vs objetivo, ingresos por socio, horas facturables— mantienen a todos con la foto real delante. En una firma que factura por horas, ver el estado del mes de un vistazo alinea a socios y asociados sin convocar otra reunión de seguimiento.
Con franqueza: no nos integramos de forma nativa con tu software de gestión de despachos. Si tienes un dashboard en una URL web, la pantalla puede mostrarlo; si no, actualizas los KPIs a mano. Y la responsabilidad de qué se muestra en cada zona es tuya: Digisini da la herramienta para separar cliente e interno, pero la confidencialidad la configuras tú.
El cliente ha contado con una factura.
En la mayoría de los procedimientos hay dos profesionales, y una tercera posibilidad que nadie presupuesta
Además del abogado está el procurador, que representa al cliente ante el juzgado y tiene su propia minuta. No es un extra ni una decisión del despacho: en buena parte de los procedimientos es obligatorio. Y por encima de las dos está la posibilidad de una condena en costas, que si el pleito se pierde puede sumar el abogado de la otra parte. Tres piezas, y quien entra por la puerta suele haber pensado en una.
Lo que hace daño no es que cueste: es descubrirlo en la segunda factura. Un cliente que sabe desde el principio que hay dos profesionales lo asume sin más — es el funcionamiento del sistema, no una sorpresa del despacho. El mismo cliente, enterándose en marzo, no piensa «así funciona esto»: piensa que le han contado la mitad. Y esa impresión no se corrige después, por bien que vaya el asunto.
Lo que va escrito no son cifras, es la estructura. Qué profesionales intervienen y por qué, en qué momento aparece cada uno, y que existe un riesgo de costas cuya magnitud depende del asunto. Las cantidades se hablan en el despacho, con el caso delante, que es donde se pueden decir de verdad. Pero la forma del coste es idéntica para todos los que esperan en esa sala, y es exactamente la parte que hoy se explica deprisa cuando ya se ha decidido seguir adelante.
Y la mitad que da credibilidad al conjunto: decir también cuándo no hace falta todo eso. Hay procedimientos que no exigen procurador y reclamaciones de cuantía pequeña que se llevan de otra manera. Un despacho que lo escribe está renunciando por adelantado a un puñado de asuntos que no le convenían — y ganando la confianza de quien lee, que acaba de comprobar que le van a decir también lo que no le interesa contratar.
Con toda honestidad: esto no es información jurídica y lo que aparezca en pantalla lo decide el despacho — nosotros mostramos lo que se carga. Lo señalamos porque es la conversación que peor se da con prisa y la única que, mal dada, estropea un asunto que va bien.
Dudas comunes
de despachos de abogados
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