El turno, los plazos y los avisos,
en las pantallas de la asesoría
El cliente entra en plena campaña de renta, ve su turno en pantalla y cuánto le queda sin agobiar a recepción. Mientras espera, lee qué documentos traer y los vencimientos del mes. En vez de repetir mil veces «el IVA vence el 20», la pantalla lo recuerda sola. Tú cambias turnos y avisos desde el móvil.
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Siguientes: C-013 · C-014 · IVA 3T vence el 20
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para la gestoría de barrio y para la asesoría con varias áreas.
Turnos y sala de espera sin agobios
En campaña de renta o en el cierre del trimestre, el cliente coge número con un QR y ve en su móvil a cuántos faltan y una espera aproximada. Recepción deja de repetir «¿quién es el último?». La cola fluye, el cliente espera tranquilo viendo contenido útil y nadie se va por no saber cuánto queda.
Vencimientos y plazos fiscales siempre a la vista
El modelo 303 del IVA, el 130, las nóminas y los seguros sociales, la renta, el impuesto de sociedades, cada uno con su fecha límite. El cliente ve que el IVA vence el 20 y trae sus facturas a tiempo. El equipo tiene el calendario fiscal del mes delante sin abrir el programa de gestión.
Documentación por trámite y estado de expedientes
Qué papeles traer para la declaración de la renta, para el alta de autónomo, para constituir una sociedad. El cliente llega con lo que necesita y el trámite sale a la primera. En la zona interna, el estado de cada expediente y qué falta de cada cliente, sin perseguir post-its.
Novedades normativas y comunicación interna
Los cambios fiscales y laborales del mes, los avisos de la Agencia Tributaria, los logros del equipo y la campaña de renta al 64 % del objetivo. El cliente percibe una asesoría al día, y el equipo trabaja con la misma información delante en vez de en diez correos distintos.
El plan que necesita
tu asesoría
Asesoría pequeña con 1 pantalla en recepción: Starter 9€/mes. Asesoría con recepción + sala de espera + zona interna: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Gestoría grande con varias áreas: Business 59€/mes. Red de asesorías multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
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Dónde va la pantalla
en la asesoría
En campaña de renta la recepción se colapsa. Repartir la información por zonas descarga al equipo y calma al cliente.
Recepción y sala de espera
El turno en la tele y la espera en el móvil del cliente, para que no agobie a recepción preguntando "¿cuánto queda?", y el listado de qué documentos traer para su trámite. En plena campaña de renta o en el cierre del trimestre, esta pantalla es la que baja la tensión de la sala.
Mostrador de atención
El vencimiento del momento bien visible: el modelo 303 del IVA el 20, las retenciones, la renta, el impuesto de sociedades. El cliente ve que su plazo se acerca y se pone las pilas sin que tengas que perseguirlo por teléfono.
Zona del equipo
Comunicación interna sin marketing: objetivos de la campaña, avisos de la Agencia Tributaria, cambios normativos del mes, el reparto de expedientes. Mantiene al despacho alineado sin reuniones de más ni correos que nadie abre.
Varias oficinas
Gestoría con varias sedes: un panel, una lista por oficina. Publicas un cambio normativo o un nuevo plazo a todas a la vez, o tocas solo el turno de una oficina concreta. Sin recorrer despachos actualizando pantallas a mano.
Deja de repetir mil veces
"el IVA vence el 20"
El coste oculto de una asesoría en campaña no es la sala de espera: son las interrupciones a recepción, las segundas visitas por documentación incompleta y la sensación de agobio del cliente.
La campaña de renta colapsa recepción, y la pantalla la descarga. Un cliente que ve su turno en la tele y su espera en el móvil deja de preguntar cada cinco minutos. La misma pantalla recuerda "IVA modelo 303: vence el 20" sin que nadie lo repita por enésima vez. Recepción vuelve a atender en lugar de hacer de reloj y de recordatorio.
Menos segundas visitas por papeles que faltan. La causa número uno de una cita fallida es el cliente que llega sin la documentación. Si en la sala ve el checklist de "qué traer" para su trámite —alta de autónomo, declaración de la renta, constitución de sociedad—, llega con todo y el trámite se cierra en una sola visita. Eso es tiempo del asesor recuperado en plena campaña.
Imagen de despacho que está al día. Mostrar en pantalla las novedades fiscales y laborales del mes, los avisos de la AEAT y los cambios normativos transmite lo que un cliente busca en su asesoría: que está encima de todo. Es una diferenciación barata frente al despacho de al lado que sigue con el tablón de corcho y los folios pinchados.
Con franqueza: no leemos expedientes ni nos conectamos a A3, Sage o Contasol. La pantalla informa —turnos, vencimientos, documentación, novedades—, no gestiona la contabilidad. Sigues con tu software habitual; Digisini es la capa de pantalla del despacho.
Presentar tarde por voluntad propia cuesta menos
que presentar tarde porque te lo han reclamado
Es una de esas asimetrías que cambian el dinero y que nadie explica: el recargo por presentar fuera de plazo sube con los meses, y deja de ser recargo para convertirse en sanción cuando llega antes el requerimiento que la declaración. El cliente que se da cuenta en octubre de que le falta un trimestre no lo sabe — así que hace exactamente lo contrario de lo que le conviene: esperar a ver si nadie se entera.
Y espera por vergüenza, no por cálculo. Contarle a su asesoría que ha metido la pata es lo que le cuesta, y cada semana que pasa lo hace más difícil de contar. Una línea en la pared que diga que traer un problema pronto sale más barato que traerlo tarde no es un consejo genérico: es una instrucción con una cifra detrás, y le da permiso para entrar por la puerta con la carpeta que lleva dos meses en el coche.
La otra mitad del asunto es la que va a llenar el teléfono los próximos trimestres: la facturación electrónica. El calendario ha ido cambiando, afecta de forma distinta según el tamaño y el tipo de negocio, y la mayoría de los clientes no sabe ni si le toca ni cuándo. La pregunta llega igual — la única decisión es si llega por teléfono uno a uno o si ya estaba contestada en la pared de recepción cuando vino a traer las facturas del trimestre.
Y conviene que lo escrito diga las tres cosas que el cliente necesita y no una explicación del sistema. Si a él le aplica, desde cuándo, y qué tiene que hacer ahora —normalmente nada, o hablar con quien le lleva el programa de facturación—. Todo lo demás es de la asesoría y no suyo: un cliente tranquilo no es el que ha entendido la norma, es el que sabe que alguien la está mirando por él.
Y hay un beneficio que se nota en la agenda antes que en la facturación. Las asesorías se ahogan en los mismos días de cada trimestre, y buena parte de esa punta son llamadas que podrían haberse resuelto tres semanas antes. Lo que se adelanta con una pantalla no es información: es el momento en que la información llega — y en un despacho donde el producto es el tiempo de cuatro personas, eso es exactamente lo mismo que ampliar la plantilla en la semana peor del trimestre.
Con franqueza: nosotros mostramos lo que subes y no hacemos asesoramiento. Los plazos, los recargos y a quién le aplica cada obligación los fija la Administración y los interpreta tu despacho — aquí lo único que sostenemos es que el cliente que calla un problema lo encarece, y que decírselo antes es lo más barato que puede haber en esa pared.
Del 20 de abril al 30 de junio,
la gestoría vive en la renta
En campaña la recepción de una gestoría recibe a los de siempre con su carpeta de papeles, a autónomos con el modelo 130 por presentar y a quien solo viene a firmar. Todos el mismo día.
Lunes de mayo, 17:00, ocho personas para tres mesas. El jubilado con el sobre del banco y los recibos del IBI, una autónoma con dudas del trimestre, un chico que viene a dejar el certificado de retenciones y marcharse. Con un QR en el mostrador —R para renta, A para autónomos y empresas— cada uno coge número en su cola sin interrumpir a la recepcionista.
La renta no frena al autónomo. Cada técnico llama desde el panel en su móvil con su mesa, y la tele de la sala saca «R-031 → Mesa 2» con un «ding-dong», con los demás puestos debajo y el calendario de vencimientos en el resto. Quien tiene seis delante lo ve en el móvil y baja a sacar la copia que se le olvidó.
Al cliente de toda la vida sin smartphone le da número la recepción desde el panel, en su orden. La numeración vuelve a empezar sola cada mañana. Lo tienes en turnos con QR para tu despacho.
Con franqueza: no sabe qué trae cada cliente ni cuánto le va a llevar su declaración: la espera aproximada sale del ritmo real de llamadas, y una renta con alquileres la alarga para todos. No reserva hora; si trabajas con cita, esto ordena solo a quien llega sin ella.
Dudas comunes
de asesorías y gestorías
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