Los proyectos, las salas y los avisos,
en las pantallas de la consultora
El cliente llega al workshop, recepción le da la bienvenida y le indica la war room. En el pasillo, el equipo ve el estado de cada proyecto, la utilización y los hitos de la semana. En vez de esperar al standup para saber si el proyecto Alfa va en verde, la pantalla lo enseña. Tú cambias proyectos y avisos desde el móvil.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h
Hito 3/5 · utilización 82% · War room 15:00
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para la consultora boutique y para la firma con varias plantas y equipos en cliente.
Salas de workshop y war rooms del día
Qué salas están libres u ocupadas y los workshops y sesiones de cliente del día con hora y equipo. El consultor ve si puede coger una sala para una llamada sin dar vueltas; el cliente que viene al workshop sabe a dónde ir nada más entrar. Cuando una sesión acaba, lo marcas desde el móvil y la sala vuelve a aparecer libre.
Dashboards de proyecto y delivery
El estado de cada proyecto en verde, ámbar o rojo, los hitos de la semana, la utilización del equipo y el pipeline comercial. El socio ve de un vistazo qué cuenta se está torciendo sin abrir cinco herramientas. El equipo trabaja con la misma foto del delivery delante, en vez de enterarse en el comité del viernes.
Recepción de clientes y marca de empleador
La pantalla de recepción da la bienvenida al cliente por su nombre y muestra los casos de éxito y los logos de clientes. En la zona de equipo, las posiciones abiertas y la vida en la firma. Proyectas solidez desde la puerta y atraes talento, que en consultoría es la materia prima: la mitad de las visitas son candidatos.
Conocimiento y comunicación interna
Los proyectos ganados, las sesiones de knowledge sharing y los brown-bags, los nuevos incorporados, los OKR del trimestre y los reconocimientos del equipo. En una firma con gente repartida en cliente toda la semana, todos comparten la misma información al pasar por la oficina, sin depender de diez hilos de Teams.
El plan que necesita
tu consultora
Consultora boutique con 1 pantalla en recepción: Starter 9€/mes. Consultora con recepción + salas + zona de equipo: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Firma grande con varias plantas: Business 59€/mes. Red de oficinas multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
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Dónde va la pantalla
en la consultora
Una consultora se juega la marca en la recepción del cliente y la ejecución en el war room. La pantalla separa lo que ve el cliente de lo que ve el equipo.
Recepción de clientes
La bienvenida al cliente por su nombre cuando llega, los casos de éxito y los premios. La primera impresión de una consultora es credibilidad; una recepción que te recibe por tu nombre y muestra su track record predispone la reunión antes de empezar.
Salas de workshop y war rooms
Qué salas están libres u ocupadas y los workshops y sesiones de cliente del día, con hora y equipo. En una firma donde las salas son el cuello de botella, verlo de un vistazo evita el baile de "¿esta sala está cogida?".
Zona de equipo
Los dashboards de delivery: el estado de cada proyecto en verde, ámbar o rojo, los hitos de la semana y la utilización del equipo. Alinea al equipo sin una reunión de estado más, y hace visible el rojo antes de que sea un problema.
Zona común
El employer branding hacia dentro: los proyectos ganados, las sesiones de knowledge sharing y brown-bags, los nuevos incorporados. Atraer y retener talento es el negocio de una consultora, y la cultura se construye también en la pared.

Credibilidad delante,
ejecución detrás
Una consultora vive de la credibilidad ante el cliente, de un delivery coordinado y de atraer al mejor talento. La pantalla, bien separada, trabaja las tres.
La oficina es lo único tuyo que el cliente puede comprobar. Todo lo demás que vendes es una afirmación: el método, el equipo, los resultados de otros a los que no puede llamar. La sala en la que se sienta, no. Por eso un panel con la charla del mes pasado o el premio de hace tres años hace más daño en una consultora que en ningún otro sitio: es la única prueba física, y está caducada. Una pantalla que va por lo publicado esta semana convierte la sala en algo que se sostiene el día que él viene — y el día que él viene es el único que cuenta.
El delivery se coordina sin otra reunión de estado. Un dashboard de proyectos en verde, ámbar y rojo en la zona de equipo mantiene a todos alineados sin convocar la enésima reunión de seguimiento, y hace visible el rojo cuando aún se puede corregir. En una firma que vive de entregar a tiempo, ver el estado real de un vistazo vale su peso en horas.
El talento se atrae y se retiene con cultura visible. El activo de una consultora es su gente, y la guerra por el talento se gana también con lo que se respira dentro. Mostrar los proyectos ganados, las sesiones de conocimiento y las nuevas incorporaciones construye la cultura que hace que el mejor consultor quiera quedarse y que el candidato quiera entrar.
Con franqueza: no nos integramos de forma nativa con Jira, Asana o Power BI. Si ya tienes un dashboard en una URL web, la pantalla puede mostrarlo y refrescarlo solo; si no, actualizas el estado a mano. Digisini es la capa de pantalla que proyecta marca y coordina, no una herramienta de gestión de proyectos.
El cliente compra a quien le vendió el proyecto.
Y en muchos sitios, a partir de la segunda semana, ya no lo vuelve a ver
Es la queja más repetida del sector y casi nunca se dice en voz alta, porque decirla obliga a hablar de cómo se organiza uno por dentro. Para una consultora de cinco personas es exactamente al revés: quien vende es quien trabaja, y esa es su única ventaja real frente a una firma grande. El problema es que es completamente invisible — un despacho pequeño y uno enorme se parecen mucho desde una sala de espera, y ninguno de los dos lleva escrito quién va a estar de verdad en la sala.
Ponerlo por escrito es más eficaz que cualquier cosa que se pueda decir sobre metodología. No una pared de diplomas ni de logotipos, sino las personas: cuatro nombres, qué hace cada uno y desde cuándo. Es información que el cliente no puede obtener de otra forma antes de firmar, y que responde sin preguntarlo a la duda que trae puesta y no se atreve a formular — si el que está sentado enfrente será el mismo que aparezca en la reunión de seguimiento de octubre.
Tiene además un efecto interno que no estaba buscado y que es la mitad del valor. Quien tiene su nombre y su cara en una pared que ven los clientes se comporta distinto con esa cuenta: deja de ser «un proyecto de la casa» y pasa a ser suyo delante de alguien. En equipos pequeños eso hace más por la calidad del trabajo que cualquier reunión sobre estándares, y no cuesta nada porque el mecanismo no es la vigilancia, es que a nadie le gusta que su nombre esté al lado de algo que va mal.
La forma de estropearlo es previsible y conviene evitarla desde el primer día. Doce caras en una firma de cuatro personas —contando colaboradores puntuales— se nota enseguida y destruye justo la credibilidad que se buscaba. Y una ficha que lleva tres años sin tocarse, con alguien que ya no está, es peor que no tener ninguna: dice que aquí las cosas se ponen y no se revisan, que es la sospecha exacta que un cliente tiene sobre un informe de consultoría.
Con toda honestidad: la pantalla enseña lo que tú cargas, y quién trabaja en cada cuenta lo sabes tú. Lo decimos porque es el contenido que menos cuesta preparar de todo lo que se puede poner en una recepción, y el único que un competidor grande no puede copiar sin quedar en evidencia.
Dudas comunes
de consultoras
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