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Carta QR en mesa + pantalla TV en pared

Tu carta digital
en pantalla y con QR

El QR cumple cuando el cliente ya está sentado con el móvil en la mano. La pantalla TV llega a la barra, la puerta y la cola de la entrada. Tu camarero cambia el menú del día desde el móvil mientras saca cañas. Sin imprenta, sin instalador.

Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta de crédito

MENÚ DEL DÍA
12€

Primero · Segundo · Postre · Bebida

Visible desde la entrada

Carta QR en mesa vs
Pantalla TV digital

Las dos opciones son válidas y se complementan. Esto es lo que cubre cada una:

Carta QR en mesa

  • Llega solo cuando el cliente ya está sentado
  • Necesita móvil con batería + datos del cliente
  • No la ven clientes en barra ni en espera
  • No anuncia tu menú del día desde la calle
  • Útil para detalle (alérgenos, fotos por plato)

Pantalla TV digital con Digisini

  • ✓ Visible desde la entrada y la barra
  • ✓ Actualiza precios y platos en segundos desde el móvil
  • ✓ Programación horaria automática (desayuno/comida/cena)
  • ✓ Imágenes y vídeos del plato del día
  • ✓ Sin imprenta, sin reediciones — desde 9€/mes

Mejor combinación: pantalla TV en pared para visibilidad + QR en cada mesa para detalle. Digisini se ocupa de la pantalla; el QR puedes generarlo gratis apuntando a tu carta web.

De cero a tu menú en TV
en 3 pasos

01

Conecta cualquier TV con navegador

Abre el navegador de tu Smart TV, Android TV, Fire Stick o Chromecast. Ve a player.digisini.com. Aparece un PIN de 6 dígitos en la pantalla.

02

Vincula desde tu móvil

En tu panel Digisini (móvil o navegador) introduces el PIN. La pantalla queda vinculada a tu cuenta en segundos.

03

Sube menú del día y programa horarios

Subes fotos de platos, precios y alérgenos. Programas que aparezca desayuno, comida o cena automáticamente. Cambias precios desde el móvil sin tocar la TV.

Funciona en
cualquier televisor

Si tu TV tiene navegador, ya está. Si no, un Fire Stick o Chromecast la convierte en pantalla digital lista para tu menú.

Smart TV

Samsung, LG, Sony, Philips con Chrome, Firefox o navegador equivalente. Sin instalar nada.

Android TV

Android TV, Google TV, cajas Android. La opción más estable para que la pantalla esté encendida todo el día.

Amazon Fire Stick

Fire Stick 4K y 4K Max. Navegador Silk preinstalado. Lista en 5 minutos. Ver guía.

Chromecast

Chromecast con Google TV. Compatible con cualquier TV con HDMI. Ver guía.

Desde
9€ al mes

Plan gratuito con 1 pantalla. Starter a 9€/mes es el más elegido por bares: 1 pantalla sin marca de agua, actualizaciones ilimitadas.

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Si el QR abre un PDF,
la carta ya no funciona

Es lo primero que hace casi todo el mundo, porque el PDF ya está hecho para la imprenta. Y es exactamente lo que convierte una carta digital en algo peor que la de papel.

Un PDF está maquetado para un A4. En un móvil de seis pulgadas eso significa que el cliente abre la carta y ve la página entera diminuta. A partir de ahí, cada plato que quiera leer cuesta dos gestos: ampliar con los dedos y arrastrar. Con veinte platos, son cuarenta gestos para decidir un menú que en papel se lee de un vistazo.

Lo que pasa a continuación se ve en cualquier terraza: el cliente deja de leer y pregunta al camarero. La carta QR no ha ahorrado nada — ha añadido un paso y ha devuelto la pregunta a la misma persona que se quería descargar de trabajo.

La diferencia con una página web hecha para móvil está en tres cosas concretas:

  • El texto se ajusta al ancho. No hay que ampliar nada, así que no hay que arrastrar nada.
  • Se puede buscar. Quien tiene alergia al fruto seco escribe «nuez» y termina; en un PDF hay que leerlo todo.
  • Se cambia sin volver a maquetar. Subir un precio en un PDF significa abrir el programa de diseño, exportar y volver a subir. En una página es editar una línea, y por eso una se actualiza y la otra no.

Hay un caso en el que el PDF es defendible y conviene decirlo: la carta de vinos larga, que casi nadie lee en el móvil de arriba abajo y que se consulta buscando una referencia concreta. Ahí el formato importa menos porque el uso es distinto. Para el menú del día no hay excusa.

La comprobación son treinta segundos y se hace hoy: escanea tu propio QR con tu móvil, de pie, en tu local, con la luz que hay. Si tienes que ampliar para leer un precio, tus clientes también — y ellos no van a insistir.

El menú del día no es una sección de la carta
es otro producto, y se lee en otro sitio

La carta cambia dos veces al año y la lee alguien que ya está sentado. El menú del día cambia cada mañana y lo lee alguien que está de pie en la calle decidiendo dónde comer, con veinte minutos de pausa y cuatro sitios a la vista. Meterlos en el mismo sitio hace que uno de los dos falle, y siempre falla el que más dinero mueve.

Porque para el menú, el QR de la mesa llega tarde por definición. Quien lo escanea ya ha entrado, ya ha elegido tu local y ya se ha sentado: ahí el menú no está captando a nadie, solo informando de lo que va a comer. La decisión que te interesa se toma treinta metros antes, y a esa distancia lo único que compite es lo que se lee desde la acera. Por eso un negocio de menú diario que pone toda su energía en la carta digital está optimizando la parte de la jornada que ya tenía ganada.

Y el fallo que se repite en toda España es más simple todavía: el menú de ayer a la una y media. No es dejadez, es una cuestión de reloj. La carta se actualiza cuando cambia la temporada y alguien se sienta a hacerlo; el menú hay que cambiarlo cada mañana entre la compra y el servicio, que es exactamente el rato en el que nadie tiene las manos libres. Si el sistema no permite hacerlo desde el móvil, en la cocina, en menos de un minuto, no se va a hacer — y un menú de ayer no es un error pequeño: es la prueba, delante del cliente, de que ese canal no es de fiar.

Lo tercero es lo que casi nunca se escribe entero y provoca la mitad de las discusiones: qué incluye. Primero, segundo, pan, bebida, postre o café. En España cada casa lo resuelve distinto, y el cliente no está comparando doce euros con trece: está comparando doce euros con doce euros y un café. Escribirlo completo no es un detalle de transparencia, es lo que hace que tu precio se pueda comparar con el de al lado — y si el tuyo incluye más, ahora mismo estás perdiendo esa comparación por no decirlo.

La conclusión práctica es un reparto, no una herramienta. Fuera, en pantalla o pizarra, el menú de hoy con lo que incluye y el precio total; dentro, en el QR, la carta completa, los alérgenos y las bebidas. Cada uno donde se decide lo que le toca decidir. Es la misma idea que separa el escaparate de la mesa, aplicada al caso en el que más se nota, porque aquí el contenido de fuera caduca en veinticuatro horas y el de dentro dura meses.

Con franqueza: nosotros mostramos lo que subes y no sabemos qué exige tu comunidad sobre precios y menús. Lo que hay que tener expuesto lo resuelven tu ayuntamiento y tu asociación de hostelería — aquí lo único que sostenemos es que el menú del día y la carta tienen públicos, relojes y sitios distintos, y que tratarlos como un solo documento es lo que hace que el de hoy siga diciendo lo de ayer.

La carta de la puerta se lee de pie
y nadie saca el móvil en la acera para decidir si entra

Es el momento en que tu carta compite con la de al lado, y ocurre antes de que exista una mesa donde pegar nada.

Ahí el código no es una carta: es un trámite. Quien pasa concede unos segundos y decide con dos cosas, el rango de precios y dos o tres platos que le suenen. Si para verlos hay que desbloquear el teléfono, encuadrar y esperar a que cargue, esa comparación la gana el de enfrente, que la tiene impresa en el cristal.

Y en la puerta tampoco cabe la carta entera. Un A4 con toda la lista en cuerpo once no se lee de pie: se leen el rango, el menú del día si lo hay y tres platos. Lo demás está ahí para tranquilidad del que lo imprimió.

Preguntas frecuentes sobre
carta digital QR vs TV

Depende del flujo. La carta QR funciona cuando el cliente está en mesa con su móvil. La pantalla TV digital muestra el menú a todos los que entran al local — incluso antes de sentarse, en barra, en sala de espera. Muchos locales combinan ambas: TV en pared para visibilidad + QR en mesa para detalle.
No siempre. Clientes mayores, sin móvil con batería, sin datos o que solo quieren echar un vistazo desde la barra no escanean QR. Una pantalla TV digital cubre a todos sin que tengan que sacar el teléfono.
Plan gratuito Digisini: 1 pantalla con marca de agua, sin coste. Plan Starter: 9€/mes, 1 pantalla sin marca de agua, actualizaciones ilimitadas. Sin imprenta, sin reediciones por subida de precios. Ver todos los planes.
No. Basta con abrir el navegador que ya viene en tu Smart TV. No hay app que instalar ni hardware extra. Si tu TV no tiene navegador, un Fire Stick o Chromecast resuelve.
Menos de 30 segundos. Editas en el panel desde el móvil, guardas y la pantalla TV se actualiza automáticamente. Sin reimprimir cartas, sin reimprimir precios.
Sí. Defines qué contenido se muestra en cada franja horaria y la pantalla cambia sola. Útil para locales que cambian carta entre desayuno, comida, merienda y cena.
Sí. Si la TV tiene navegador incorporado funciona directamente. Para TVs antiguas: Fire Stick, Chromecast o Android Box dejan la pantalla lista en 5 minutos.
Es la combinación que mejor funciona. La pantalla TV en pared muestra el menú del día y promociones a todos. El QR en cada mesa lleva al cliente al detalle (alérgenos, ingredientes, fotos de cada plato). Digisini cubre la pantalla TV — para el QR puedes generar uno gratuito que apunte a tu carta web.
Se puede, pero es el error más repetido. Un PDF está maquetado para A4 y en un móvil obliga a ampliar y arrastrar para leer cada plato, así que el cliente acaba preguntando al camarero — que es justo el trabajo que se quería quitar. Una página que se ajusta al ancho del móvil se lee sin gestos y se puede buscar.
Escaneándola tú, de pie, en tu local y con la luz que hay a la hora de servicio. No desde el ordenador ni sentado en casa. Si necesitas ampliar con los dedos para leer un precio, tus clientes también lo necesitarán, con la diferencia de que ellos no van a insistir: preguntarán o pedirán lo de siempre.

Tu carta, en pantalla
y siempre actualizada.

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