El café y el croissant,
vendidos juntos por 2,50€
El cliente entra a por la barra y se va con la barra. En vez de una pizarra con la letra de tu madre, sobre el mostrador ve el combo de café y croissant por 2,50€, la tarta de encargo para el cumple del finde y la napolitana recién salida. Sale con más cosas de las que venía a por. Tú marcas lo que se agota desde el móvil.
Primera pantalla gratis para siempre · Sin tarjeta · Offline 48 h
Desayuno 2,50€ · tartas por encargo · sin gluten
Lo que muestras en pantalla
desde el primer día
Plantillas listas para despacho de pan de barrio y para pastelería con obrador y cafetería.
El producto del día con precios
La barra, la hogaza de masa madre, el croissant, la napolitana y las tartas, cada uno con su precio. Cuando se acaba el pan de centeno o sacas la hornada de las cinco, lo marcas desde el móvil y la pantalla se actualiza en 2-3 segundos. Nadie pregunta por algo que ya no hay.
Tartas y encargos personalizados
Las tartas de cumpleaños, comunión y celebración con foto y un QR para encargar sin cola. El que venía a por el pan ve la tarta del finde y la pide. Es el producto de más margen y el que llena el obrador entre semana, cuando la venta de mostrador baja.
Combos de desayuno y merienda por hora
Por la mañana el café con croissant por 2,50€, a media tarde la merienda con bollería, y al cierre lo del día con descuento para no tirarlo. La pantalla cambia sola a la hora que marques. Subes el ticket medio y aprovechas las horas valle.
Alérgenos, horno propio, horarios y reseñas
La info de alérgenos clara, el sello de horno propio y masa madre, los horarios y tus reseñas reales. El cliente celíaco encuentra su pan sin preguntar y el de paso confía en un sitio que enseña lo que hace. Cumples con la normativa de alérgenos de pasada.
El plan que necesita
tu panadería
Despacho pequeño con 1 pantalla sobre el mostrador: Starter 9€/mes. Panadería con pantalla de mostrador + escaparate: Pro 19€/mes (3 pantallas, el más popular). Panadería con cafetería y varias zonas: Business 59€/mes. Cadena de panaderías multisede: Network 199€/mes. Todos con 14 días de prueba sin tarjeta.
Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Ver todos los planes
Dónde va la pantalla
en la panadería
Una panadería sube el ticket con el combo y capta el encargo de valor. Cada pantalla trabaja una de las dos.
Mostrador
El producto del día con precios: la barra, la hogaza de masa madre, el croissant, la napolitana, las tartas. El cliente elige mientras hace cola, y ver la bollería junto al pan lo empuja a llevarse algo más que la barra.
Combos por hora
El café con croissant por 2,50€ por la mañana, la merienda con bollo a media tarde. El combo sube el ticket del que venía solo a por el pan, y la pantalla cambia sola de desayuno a merienda según la hora, sin que toques nada.
Escaparate y encargos
Las tartas de cumpleaños, comunión y celebración con foto y un QR para encargar. El encargo de tarta es el ticket alto de una panadería; enseñarlo en el escaparate capta la celebración que de otro modo se va a la pastelería de al lado.
Zona de info
Los alérgenos claros, el sello de horno propio y masa madre, y tus horarios. Contar que horneas tú, con masa madre, es lo que justifica tu precio frente al pan industrial del supermercado.

El combo sube el ticket,
el encargo pone el valor
Una panadería no vive solo de la barra: sube el ticket con el desayuno, capta el encargo de tarta y se defiende del pan industrial con lo artesano.
El combo convierte la barra en desayuno. El que entra a por el pan se lleva también el café y el croissant si ve el combo de 2,50€ a la vista. Es la venta cruzada más fácil de una panadería, y la pantalla la hace sola, cambiando de la oferta de desayuno a la de merienda según la hora sin que tengas que poner y quitar el cartel. El ticket medio sube sin tocar precios.
El encargo de tarta es el ticket alto que se escapa. Una tarta de cumpleaños o de comunión vale muchas barras, y muchos clientes no saben que las haces por encargo o se van a la pastelería porque no lo ven. Mostrar las tartas con foto y un QR para encargar en el escaparate capta la celebración justo cuando el cliente la tiene en mente, y convierte tu panadería en su sitio para los encargos.
Lo artesano te defiende del pan del supermercado. Tu masa madre y tu horno propio frente a la barra industrial de la gran superficie no se defienden solos: hay que contarlos. El sello de horno propio y masa madre en pantalla justifica tu precio y le recuerda al cliente por qué merece la pena tu pan y no el del súper, que es la batalla diaria de cualquier panadería de barrio.
Con franqueza: no somos TPV ni sistema de comandas. La pantalla es el producto del día, los combos, los encargos y tu sello artesano; el pedido y el cobro siguen en tu terminal. Digisini es la capa de pantalla que sube el ticket y capta el encargo.
Hay cuatro o cinco fechas que valen por medio año.
Y en esas fechas el trabajo no es captar encargos: es dejar de aceptarlos a tiempo
Reyes, Semana Santa, Todos los Santos, Navidad y la fiesta del pueblo. En esos días el horno tiene un límite físico que no se mueve por mucha demanda que haya, y el problema deja de ser comercial y pasa a ser de capacidad. Lo que decide cómo sale la jornada no es cuántos encargos entran, sino si el cierre se anunció cuando todavía se podía organizar quien lo leía.
Son dos mensajes distintos y casi nadie pone el segundo. El primero es el fácil: dos semanas antes, «encargos abiertos hasta el día 3», con fecha concreta y no «hasta agotar existencias», que no significa nada para quien lo lee. El segundo es el que salva el día: cuando el horno está lleno, «encargos cerrados — el día 6 habrá roscones en mostrador desde las nueve». Esa frase convierte a una persona que iba a llevarse un no en una persona que sabe a qué hora venir, y es la diferencia entre perder una venta y moverla dos horas.
El coste de no decirlo se paga en el peor momento posible. Una cola de doce personas el 4 de enero en la que tres piden algo que ya no existe consume el mostrador entero, y quien recibe el no delante de los demás se lo lleva puesto para el año siguiente. La misma información leída tres días antes no produce ningún enfado: produce un encargo hecho a tiempo o un plan alternativo. El hecho es idéntico, el recuerdo no.
Y una regla que vale para todo el año: una fecha de cierre publicada hay que respetarla. Aceptar «uno más» después de haber anunciado el cierre parece un favor y es lo contrario: es enseñarle al barrio que el cierre no va en serio, con lo que el año que viene nadie se dará por aludido hasta el último día. Si se va a hacer una excepción, mejor no publicar la fecha.
Conviene decirlo claro: una pantalla no fabrica capacidad. Si el horno se queda corto todos los años, eso se arregla con producción o con precio, no con lo que ponga en la pared. Lo que sí hace es que el aviso llegue antes de la cola y que el mensaje de «cerrado» se cambie en treinta segundos, que es justo cuando hace falta y justo cuando nadie tiene tiempo de imprimir nada.
El domingo del roscón,
el que viene a recoger no espera detrás del que elige
Entre semana la barra se despacha en un minuto. El problema son las cuatro mañanas del año en que la cola dobla la esquina.
5 de enero, 10:30, cola hasta la calle. La mitad viene a recoger un roscón ya encargado y pagado; la otra mitad, a elegir entre nata, trufa o sin relleno. Todos en la misma fila, y la dependienta repitiendo «¿quién va ahora?». Con dos carteles QR —E para encargos, V para venta— cada uno coge el número de su cola al llegar y sabe qué le toca.
La cola de encargos vuela, y se nota. Una persona despacha encargos con el panel abierto en su móvil y otra atiende la venta con el suyo; la tele saca «E-021 → Mostrador 2» junto a la bandeja de palmeras. El que tiene doce delante lo ve en su móvil y va a por el periódico.
La abuela que no usa el QR le pide número a la dependienta, que se lo da desde el panel en la cola que toque. La numeración vuelve al 001 sola cada mañana a las cinco, antes de que enciendas el horno. Más detalle en turnos con QR para tu mostrador.
Con franqueza: en un despacho de barrio con dos personas en la cola, el número estorba más que ayuda. Actívalo los días de lío —Reyes, Semana Santa, el domingo de las torrijas— y apágalo el resto. Y no hay ticket de papel: quien no tiene móvil depende de que se lo dé el mostrador.
Dudas comunes
de panaderos y pasteleros
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